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La primera crisis del euro

La prensa internacional advierte a España de que puede caer en la misma trampa que Grecia

Los diarios de referencia señalan que los dos países de la península ibérica podrían seguir los pasos de la República Helénica si no aceleran las reformas

Una vez cerrado, de momento, el rescate de Grecia, la prensa internacional coloca ahora a España y Portugal en el centro de atención de los mercados. "España tiene el riesgo de caer en la misma trampa que Grecia a no ser que acelere las reformas económicas", advierte el diario estadounidense The New Tork Times. "Los inversores están ahora más preocupados por Portugal y España, que debe realizar emisiones de deuda en los próximos meses, y estos dos países no tienen plan de rescate", afirma el británico Financial Times mientras el Wall Street Journal sostiene en sus páginas de opinión que después de la República Helénica "podría haber una serie de transferencias de las economías más fuertes de la eurozona hacia las que están más débiles como la portuguesa o española".

El más amplio de los tres es el rotativo neoyorquino que, tras recordar las dificultades que está encontrando el Gobierno para avanzar en las fusiones de cajas, carga las tintas contra los problemas para reducir el déficit y el impacto del auge del paro en sus cuentas públicas.

También el diario económico de referencia de Francia Les Echos analiza hoy en sus páginas el caso de España. En un artículo firmado por su corresponsal Gilles Sènges pone el foco en los "sobrecostes de la organización territorial española", las dificultades para avanzar en el diálogo social porque "los sindicatos salen más rápido a defender a Garzón que a los millones de parados" y a la "crisis moral" que se ha sumado a la económica por los numerosos casos de corrupción y el "cuestionamiento constante de las decisiones de los jueces".

En cualquier caso, el punto de vista de estos influyentes diarios no supone nada nuevo bajo el sol si se observa desde España. Avanzando en espiral, desde el Banco de España a la Comisión Europea, pasando por instituciones independientes españolas como la Fundación de las Cajas de Ahorros o ESADE repiten con insistencia el llamamiento a aplicar las lecciones de la tragedia griega y acelerar las reformas estructurales de la economía española: recorte del alto déficit público, reestructuración del sistema financiero y cambios en el mercado de trabajo. Hasta el propio Gobierno en palabras del Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, admite sobre la reforma laboral que se puede "discutir si el proceso es suficientemente rápido" o que los cambios en el sector financiero "vayan a ritmos que tienen que ver más con la dinámica de cada empresa".

Eso sí, tal y como añadió Campa en la entrevista publicada por EL PAÍS este fin de semana, "las diferencias con Grecia son muchas: tanto en términos de tamaño como de dinamismo empresarial, de la calidad y la estabilidad del sistema institucional, de la competitividad de la economía, de niveles de deuda pública, de ahorro, de inversión... Hay que recordar, además, el largo historial de credibilidad de las cuentas públicas españolas. En suma, no hay comparación posible". No obstante, descartada la equiparación entre el caso de Grecia y España, opinión compartida por Bruselas y el FMI, lo que no se puede negar es que sí ha habido cierto contagio en la medida en que la rebaja de calificación de la calidad crediticia griega al nivel de bono basura por parte de Standard & Poor's vino secundada por un recorte a la nota de la deuda de Portugal y de la española, que no obstante sigue siendo "excelente", según la propia agencia.

Otro ejemplo de este efecto contagio se ha visto en las Bolsas, que ante cualquier novedad, que generalmente han sido malas, en la crisis griega colocan al selectivo español Ibex 35 al frente de los números rojos del resto de Europa. Por ejemplo, hoy, el aviso del Gobierno alemán de que los 110.000 millones en créditos previstos en el plan de rescate no serán suficientes han llevado al parqué madrileño a ceder más de un 3% por la mayor percepción del riesgo país. Los 9.794,4 millones que debe aportar España, que suponen la cuarta mayor partida de entre los países de la eurozona, pese a su alto déficit y sus problemas estructurales no convencen a los inversores.

También en los mercados de deuda la presión ejercida contra los bonos emitidos por Atenas se ha trasladado aunque en mucha menor medida a los títulos españoles, que de hecho estaban más caros hace un año. Por el contrario a lo ocurrido hoy en la Bolsa, las llamadas de atención de la prensa internacional no han tenido impacto en la rentabilidad de los bonos españoles en los mercados de deuda soberana, que subían en la misma proporción de ayer con un alza de dos puntos básicos hasta el 4,04% a media mañana.