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Alemania y Francia acuerdan proponer a la UE una tasa anual para la banca

El Ejecutivo alemán, con la presencia de la ministra francesa de Economía, aprueba el texto legislativo

Alemania y Francia quieren que la banca pague en un futuro sus propios excesos. Así, van a proponer a la Unión Europea (UE) la creación de una serie de instrumentos legales para obligar a estas entidades a financiar de su bolsillo las próximas crisis.

La iniciativa ha sido aprobada hoy por el Gobierno alemán como anteproyecto de ley. Berlín pretende que la fórmula se aplique en su país este año. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y su colega francesa, la titular de Economía Christine Lagarde (que ha participado en el Consejo de Ministros del país vecino), han presentado en la capital alemana las líneas generales de este proyecto.

La idea es reestructurar (e incluso desmantelar) un banco para evitar que contamine a todo el sistema. Para lograr esto, la clave reside en aplicar una tasa especial anual a todos los bancos que se ingresará en un fondo destinado a financiar, llegado el momento, las medidas anticrisis necesarias. La tasa incluye, de darse el caso, el desmembramiento completo de la entidad afectada.

París apunta a aseguradoras y fondos de alto riesgo

Los planes, ha explicado Lagarde, no están tan avanzados en Francia, ya que allí aún necesitan desarrollar sus propias propuestas. Ahora bien, mientras que Berlín sólo prevé abarcar con esta tasa a la banca, París estudia responsabilizar también a aseguradoras y fondos de alto riesgo.

La consonancia germano-gala a este respecto es tal, que Schäuble ha señalado que si Francia o el resto de la UE deciden meter en vereda a las compañías de seguros y fondos de riesgo, Alemania "por supuesto" adaptaría su ley a la de los demás. Según el ministro, la iniciativa alemana se convertirá en proyecto de ley antes del verano.

Otra divergencia radica en el lugar adonde iría a parar lo que se recaude con la tasa. Alemania contempla crear un fondo común en el que los bancos deban ingresar una cuantía (se habla de 1.200 millones de euros). Francia, por su parte, plantea que esos fondos vayan a parar al presupuesto del Estado.