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La pelota en el tejado del Banco de España

España es el último país europeo que se suma a la lista de los que salen al rescate de sus bancos y cajas

El fondo de rescate de entidades financieras ya está aquí. Tras 23 meses de crisis internacional, España es el último país europeo que se suma a la lista de los que salen en ayuda de sus bancos y cajas. Es cierto que, hasta unos meses, estaban fuertes y no parecían necesitarlas. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ya es una realidad, aunque todavía incompleta porque falta el trámite parlamentario.

Al margen de los cambios que puedan llegar por las enmiendas en el Congreso, el texto actual deja el poder en manos del Banco de España. El organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez será el que decida a qué entidad se le inyecta dinero (hasta 100.000 millones de euros), es decir, a quién se le ayuda o se le salva y a quién no. Esta posición puede acarrear más de un conflicto político al supervisor con alguna comunidad autónoma de izquierda, de derecha o nacionalista. Estas disputas pondrán a prueba la sintonía del organismo supervisor con el Gobierno. No hay que olvidar que el Banco de España quería una reforma de la Ley de Cajas, algo que no ha considerado necesaria el ministerio de Economía y ha quedado en la cuneta.

Al margen del derecho de veto que conservan los gobiernos regionales para evitar fusiones de cajas que no estén en peligro de muerte, cuando una entidad se acerque al precipicio (otro aspecto que decide el Banco de España) el único clavo al que podrán agarrarse lo tiene que poner Fernández Ordóñez. El será el que diga si el plan de viabilidad es adecuado, si se cumplen los objetivos y si se prorroga el plazo de devolución del dinero. Casi nada.

Pero todo este poder acarreará enormes responsabilidades. Si el supervisor sucumbiera a las presiones políticas y admitiera fusiones (interregionales o no) inoperantes, el problema sería mayor que actual. Es una cuestión de reputación. Ahora, la del Banco de España está en sus niveles máximos. Incluso fuera de España. Es una buena garantía, pero el partido de las cajas también se juega en el terreno político, no sólo en el financiero, y habrá que ver cómo se maneja en ese campo, que no es el más cómodo para Fernández Ordóñez, sobre todo tras la marcha de Solbes del ministerio de Economía. No cabe duda de que los políticos le utilizarán como chivo expiatorio si la reforma sale mal. La expectación es máxima. Y el reto también.