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Sarkozy presiona y amenaza con abandonar la cumbre del G-20 si no hay resultados

Las divisiones entre las principales potencias presentes en el G20 se escenifican.- Reino Unido y Francia marcan sus diferencias en el día previo a la cumbre.- El presidente francés amenaza con no firmar el documento final

Enterrada ya el hacha de guerra sobre la necesidad de fijar nuevos planes de estímulo en la próxima cumbre del G-20, tal y como reclamaba EE UU a pesar del rechazo de Bruselas, las diferentes preferencias de sus países miembros sobre cuáles deben ser los objetivos de la cita de Londres está agriando las horas previas al inicio de un cónclave muy necesitado de llegar a acuerdos concretos que demuestren que sirve para algo más que para hacerse la foto de familia.

Así, tras la controversia Washington-Bruselas, la amenaza del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de levantarse de la mesa si no se si no se satisfacen las peticiones de su país de establecer una regulación financiera más rigurosa ha trasladado el eje del enfrentamiento a Londres y París. El presidente galo ha amenazado a través de su ministra de Economía, Christine Lagarde, con dejar la "silla vacía" si no se concretan avances y ha asegurado que "no firmará" el documento final si allí no se recogen los resultados previstos. "Está muy decidido a hacerlo", ha añadido Lagarde.

Así, aun cuando británicos y norteamericanos tratan de minimizar las diferencias -desde Downing Street se describen las divergencias como "discusión muy constructiva"-, parece claro, a juzgar por las últimas declaraciones, que las hay y que podrían llegar a agriar la cumbre.

A vueltas con el regulador internacional

Concremente, el Elíseo apuesta por crear un organismo regulador financiero global, una idea a la que se oponen frontalmente Estados Unidos y Reino Unido, pero que es apoyada por la mayoría de los socios de la UE, que tienen en la regulación su principal preocupación para esta cumbre. No en vano, el primer ministro británico, Gordon Brown describió esta posibilidad como ridícula. Además, es conocido que Alemania y otros países no quieren que exista tal organismo, por lo que muchos expertos afirman que Sarkozy debería hacerse a la idea de que su propuesta no prosperará.

Otro punto sobre el que no hay un consenso previo y definitivo es la necesidad de fijar límites a las retribuciones de los banqueros. Un apartado que sí cuenta con el apoyo de Brown. De hecho, quizás condicionado por el entorno de sus declaraciones -un acto con miembros de organizaciones benéficas celebrado hoy en la catedral de San Pablo en Londres-, el anfitrión del encuentro ha defendido la necesidad de que el G-20 fuerce a los bancos a retornar a los "valores de la familia" y ha destacado que la "honestidad y la justicia" deben ser pilares del sistema financiero.

'Homilía' de Brown

"La gente que ha trabajado duro para construir su empresa o negocio no entiende por qué una compañía quiera recompensar el fracaso, o cómo algunas personas han creado una gran riqueza haciendo malas apuestas con el dinero de otras personas", ha recordado Brown en su peculiar homilía para justificar estas medidas.

En cualquier caso, el líder laborista podrá presentar en la cumbre como un triunfo personal el compromiso de diez paraísos fiscales o afines de compartir con las autoridades de otros países informaciones sobre eventuales burladores de la Hacienda Pública, algo que se dispone a anunciar este jueves. Los países que, según adelantan hoy varios diarios, se han comprometido a una mayor transparencia en ese tema son Suiza, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Austria, Andorra, Bélgica, Singapur, Hong Kong y Macao.

Sobre este tema y lejos del espíritu conciliador que ha lucido Bruselas en los últimos días, el presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, ha reclamado hoy "valor" a los miembros europeos del G-20 para reclamar la inclusión de varios estados y territorios de EEUU en la "lista negra" de paraísos fiscales.

Postura de España

Desde España, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, considera que en la cumbre del G-20 que empieza este jueves sentará las bases de un nuevo orden internacional y abrirá una nueva etapa en la superación de la "grave recesión" en la que está inmersa la economía mundial. En un vídeo en el que explica la postura de España de cara a la cita de Londres publicado en la página web del PlanE, el jefe del Ejecutivo se muestra confiado en que en el cónclave se tomarán las "decisiones concretas y compartidas" necesarias para superar la crisis y volver a generar empleo.

Entre los objetivos del encuentro, el presidente español destaca la voluntad de sentar las bases para crear un "sistema internacional seguro, fiable y transparente", el deseo de terminar con los paraísos fiscales, así como la necesidad de eliminar los incentivos que están detrás de los abusos y la codicia que han causado la crisis financiera internacional.

Dentro de las propuestas que España llevará al encuentro, Zapatero reitera el compromiso del Gobierno con la protección social y la necesidad de recuperar la inversión, en especial con los países en vías de desarrollo, para volver a generar empleo. En este punto, el presidente ha recordado que "la crisis no ha sido generada por las familias, pensionistas o aquellos que tienen su trabajo como única manera de salir adelante, si no por los abusos y la codicia del sistema financiero".

"De esta grave recesión sabremos salir creando las bases de un nuevo orden internacional", enfatiza Zapatero antes de mostrar su confianza en que el primer ministro británico, Gordon Brown, sabrá propiciar los acuerdos necesarios para fijar "el inicio de la confianza" y, por extensión, la esperada recuperación económica.

Geithner minimiza las diferencias con la UE

El secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, niega que su país esté sólo interesado en medidas de estímulo fiscal frente a la mejor regulación del sistema financiero internacional que reclaman los europeos continentales. Todos los países del G20 están de acuerdo en la necesidad de una fuerte respuesta reguladora a la actual crisis global y en cómo debe ser ésta en términos generales, explica Geithner en declaraciones que publica hoy el diario británico Financial Times.

"Las diferencias entre las respectivas posiciones de franceses, alemanes, norteamericanos y chinos, son mínimas", asegura el político demócrata, quien afirma, sin embargo, que la regulación seguirá siendo competencia de cada país. "No vamos a permitir que otros decidan cuál es el equilibrio entre estabilidad y eficacia que más conviene a nuestros mercados", señala Geithner.

"La autoridad de cada país tiene que responsabilizarse de la supervisión consolidada de sus instituciones", explica el secretario del Tesoro, quien admite, sin embargo, que las reformas nacionales "no funcionarán a menos que podamos convencer a otros para que nos acompañen". La intención, añade, es "dar mayor robustez a instituciones y mercados". "Hay una clara necesidad de reformar las exigencias de capital. Creo que los colchones básicos del sistema- capital, liquidez y reservas- eran insuficientes y además de efectos pro-cíclicos", ha resaltado.

EE UU espera que se alcance algún acuerdo sobre la regulación de los 'hedge funds'

La Casa Blanca espera que la cumbre del G20 llegue a un acuerdo en las reformas financieras que pueda incluir una extensión de la regulación a los hedge funds o fondos de inversión libre, según ha informado Mike Froman, asesor del presidente Barack Obama para asuntos económicos internacionales. Froman también ha asegurado que se espera incluir a los capitales off shore y a los paraísos fiscales dentro del "ámbito regulatorio", sin dar más detalles al respecto.

Hay que recordar que el Gobierno de EE UU ya ha pedido, a través de su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, un mayor poder para regular los fondos de alto riesgo .

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