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Reportaje:LUIS VEGA | CIUDADANOS

Tras la pista de los niños robados

Convencido de que su hijo recién nacido no murió, como le dijeron los médicos, se ha convertido en una especie de detective en busca de su vástago.

Tú eres impresionable. Te va a afectar. Tienes a tu niña, a tu mujer... Es mejor que no lo veas. Está deformado, te va a marcar para siempre. Hazme caso. Nosotros ya nos encargamos de todo". Luis Vega obedeció a aquel médico que le acababa de comunicar la muerte de su tercer hijo, nacido el 20 de noviembre de 1977, que recomendaba no ver el cadáver. No insistió. Hoy se arrepiente, como tantos otros padres convencidos de que sus hijos no murieron al nacer, sino que fueron vendidos a otras familias.

Desde el pasado 9 de diciembre preside SOS Bebés robados, una de las asociaciones de afectados por los casos de robo de niños que se prolongaron durante casi medio siglo: desde los primeros años del franquismo hasta los primeros de la democracia. Varios detectives privados intentaron timarle, pidiéndole cantidades exorbitantes por una pista sobre el paradero de su hijo. Ahora es él quien, como tantos otros padres, se ha convertido en una especie de detective, intentando localizar a todos los varones nacidos el mismo día que su pequeño, en Madrid. De momento, aún no ha tenido suerte. Como la mayoría de afectados. En las fiscalías de toda España hay más de 1.000 denuncias por robo de niños y apenas ha habido un puñado de reencuentros.

Natalia Junquera es periodista de EL PAÍS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de diciembre de 2011