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Entrevista:SHELDON LEE GLASHOW | Premio Nobel de Física | Vida & Artes

"Si este experimento es correcto le diré a la naturaleza: vale, me rindo"

"Si el experimento Opera, el de los neutrinos que van más rápido que la luz, es correcto le diré a la naturaleza: 'vale, me rindo', es decir, me retiro". Lo dice un científico que ha dedicado toda su vida precisamente a sacarle los secretos a la naturaleza, y con enorme éxito a la vista de sus fundamentales contribuciones al conocimiento de cómo funciona el universo a su escala más básica, la de las partículas elementales. Es Sheldon Lee Glashow, 79 años, estadounidense, Premio Nobel de Física en 1979 (compartido con Steven Weinberg y Abdus Salam). En el congreso inaugural del instituto de Física Teórica (UAM-CSIC) y en su charla en la Fundación BBVA se ha ocupado precisamente de los neutrinos.

"Hace 50 años jugamos con la idea de partículas más rápidas que la luz"

"Si fuera verdad saltaría por los aires todo un siglo de física"

Pregunta. ¿Qué le parece el experimento Opera?

Respuesta. Si fuera correcto y los neutrinos fueran 25 partes por millón más rápidos que la luz, significaría que casi todos lo que sabemos está equivocado, saltaría por los aires un siglo de física. Partamos de la base de que la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein es, al menos, aproximadamente correcta, y si tiene un fallo debe ser pequeño, porque hemos hecho muchas pruebas, en muchas direcciones y resulta siempre correcta.

P. ¿Solo aproximadamente correcta?

R. Sabemos cómo se pueden manejar pequeñas anomalías, pequeños efectos nuevos. Hace 50 años, con mi colega Sidney Coleman, en Harvard, jugamos con la idea de que otra partícula, el protón, pudiera ser más rápida que el fotón, más rápida que la luz. Descubrimos que en ese caso no funcionaría un fenómeno bien conocido de la física, el efecto Cherenkov... Los protones no podrían superar la velocidad de la luz más que en una fracción mínima, y ahora resulta que en Opera dicen que han medido un efecto enorme.

P. ¿Cuál fue su primera reacción?

R. Me enteré en Italia y cuando llegué a casa, en Boston, vino mi colega Andy Cohen y recordamos aquel trabajo de hace 50 años. Al rehacer los cálculos aplicados a los neutrinos comprobamos que, siendo superlumínicos, no podrían emitir luz como los protones, pero emitirían pares de partículas electrón-positrón, perderían su energía y no habrían llegado al detector Opera. Es más, otros experimentos diferentes han observado millones de interacciones de neutrinos en los que debería haber aparecido esa emisión de pares electrón-positrón, y no aparecen.

P. ¿Entonces, para usted debe haber un error en Opera?

R. Eso creo. El de Opera es un equipo muy competente, muy bueno, pero es un experimento muy complicado. Han eliminado una potencial fuente de error, con el nuevo haz de los neutrinos que parte del CERN, pero aún tiene que revisar cuestiones sobre la medida de la distancia recorrida y del tiempo empleado. Mientras tanto, se va a repetir el experimento en Estados Unidos, en el detector Minos, y se están repasando los datos de un experimento en Japón.

P. ¿Recuerda alguna situación parecida en el pasado?

R. Ha podido haber muchas, pero me viene una a la memoria: en los años ochenta el físico español Blas Cabrera, trabajando en Stanford, anunció haber detectado un monopolo magnético

[una teórica partícula]. No hubo otro, pese a que el experimento se hizo con muchísima más precisión, y no se encontró el error.

P. Se ha hablado mucho acerca del reto para la teoría de Einstein si los resultados de Opera fueran correctos.

R. Más aún que a la Relatividad... porque indicaría un fallo más profundo todavía en la física que conocemos. Como le digo, si es así, me retiro. No estoy preparado para renunciar a la conservación de energía y momento. [Glashow lo deja ahí, de obvio que le parece, pero quizá convenga aclarar que está hablando de los cimientos de la física: la energía, en cualquier interacción, se conserva, es decir, se transforma pero no se crea ni desaparece; y la conservación del momento es la responsable, por ejemplo, del retroceso cuando se dispara un cañón].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2011