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Dos monstruos de la escena para una catarsis emocional

Una gran mansión en la América profunda. Agobiante y plomizo calor estival. Una familia desestructurada a la que ahogan secretos y permanentes desamparos. Una matriarca dura como un pedernal... Son elementos de Agosto (Condado de Osage), la obra de Tracy Letts que, desde su estreno en 2007, se ha convertido en un clásico.

Esta propuesta escénica, la última de Vera como director del Centro Dramático Nacional, ha contado con una brillante versión de Luis García Montero, que incide en el concepto de comedia de humor negro: "El texto es teatro puro; se da un gran compromiso entre el escenario y el público; es una obra muy útil para reflexionar sobre el momento que vivimos, sobre la convivencia y los peligros de la posesión, sobre la renuncia, la insatisfacción, la culpa... Es una propuesta que sirve para preguntarse cosas y devolver a la cultura la palabra que no ha debido perder nunca".

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"Tenía ganas de algo grande, no tardé ni un día en decidirme y más con Machi a mi lado", comenta Amparo Baró, una de esas primerísimas actrices con que cuenta el teatro español y que llevaba años retirada de los escenarios. "Tengo 74 años, he hecho todo el teatro que se puede hacer y no sé si me lo merezco, pero con Agosto me ha tocado el gordo". Machi se quedó impresionada al leer el texto: "Es una barbaridad, una joya, y con Amparo... todo lo que diga de ella es poco".

Para el poeta García Montero, hay dos símbolos que definen el estado sentimental de esta obra: "Una casa y el calor de agosto. La casa se descompone. El calor atosigante pone temperatura a la fatalidad, marca las tensiones de una vida condenada a la insatisfacción". El director de esta obra que Letts, dramaturgo y actor nacido en 1965 en Tulsa (Oklahoma), e hijo de la escritora Billie Letts y del profesor y actor Dennis Letts, estrenó en un teatrito de Chicago, se deshace en elogios: "El autor instala una familia en una casa con trastornados, donde las cloacas rezuman. La obra produce una catarsis emocional. Estoy muy agradecido de haber participado en un gran teatro popular del siglo XXI".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 2011