Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Madrid, de viaje hacia la movilidad del futuro

La capital suspende en velocidad y en su alto número de coches por habitante, según un estudio que marca el camino para que las tecnologías despejen el tráfico

En una capital con 3,2 millones de habitantes caben trayectos de todos los colores. En Madrid se puede ver un autobús repleto frente a un coche atascado con un solo ocupante o un trabajador que sortea en bicicleta la vía atascada para los coches y llega hasta un vagón de metro también a reventar. ¿Hay espacio para más modelos? Madrid se encuentra en la media de las ciudades europeas en cuanto a movilidad, pero tiene mucho margen de mejora, según destaca un informe de la consultora Arthur D. Little que compara mediante 10 criterios las conexiones y los transportes en 66 capitales de todo el mundo. El informe analiza sobre todo los usos que las urbes hacen de tecnologías y sistemas (enumera 33) que ayudarían a salir del atasco o a llegar mejor al destino.

Los puntos débiles de la capital son el excesivo número de vehículos por habitante y la velocidad media, más baja que en otras ciudades como París o Barcelona. Además, suspende en uso de la bicicleta y en número de coches compartidos. El 60% de los desplazamientos diarios para entrar en la ciudad los hacen conductores que viajan solos en sus vehículos, según datos de la DGT.

Barcelona es otra de las ciudades españolas analizadas y supera a Madrid, aunque por un margen muy estrecho, en la puntuación total. El informe valora con 10 criterios el desarrollo y madurez de sus sistemas. Madrid obtiene un notable (71,8 sobre 100). La capital supera, aunque solo por dos décimas, a Nueva York. Sin embargo, queda por detrás de Hong Kong, Londres o París, tres de las que mejor aprovechan sus potencialidades tecnológicas.

El estudio El futuro de la movilidad urbana compara Madrid con ciudades de su área geográfica y con las que la consultora considera que comparten un mismo tipo de sistema de movilidad. La capital pertenece al grupo "tipo Hong Kong" (la mejor situada, con un 81,9): tienen sistemas de transporte público maduros, pero pueden aprovechar mejor sistemas innovadores para compartir medio de transporte (evitar que un conductor viaje solo en un coche con cuatro plazas) o de uso selectivo. Por ejemplo, el carsharing (alquiler de vehículos por minuto dentro de la ciudad) que en Madrid ofrecen cuatro empresas.

Los autores del estudio aconsejan a Madrid que, si quiere mejorar su movilidad, "debe apostar por la innovación y la creatividad", explica Salman Ali, uno de los autores del trabajo, que ve oportunidades de negocio por explotar. No se trata de privatizar lo público, puntualiza, sino de aprovechar necesidades que no cubre el transporte tradicional. Pone como ejemplos una empresa de taxis-furgoneta compartidos que puedan trasladar a viajeros con destino similar, pero que no se conocen o un negocio de información en tiempo real para conocer, por ejemplo, la mejor hora para salir de compras por el centro.

El estudio de Arthur D. Little destaca que la mitad de los 7.000 millones de personas que habitan el planeta vive en áreas urbanas, y que en 2050 se espera que el porcentaje alcance ya el 70%. "Los actuales sistemas están al borde del colapso", asegura el estudio. Por ejemplo, las previsiones para 2050 hablan de que el tiempo que un urbanita desperdiciará en atascos será de 106 horas al año, el triple que ahora. "La movilidad urbana es vital para la calidad de vida de los habitantes de las ciudades y esa es la clave", añade al informe Antonio Lucio, exdirector de la extinta Fundación Movilidad que el Ayuntamiento de Madrid promovió como lugar de debate sobre estos asuntos, comparte el diagnóstico en parte: "La movilidad urbana es clave para garantizar la calidad de vida de los habitantes de una ciudad".

La consultora ve inmensas posibilidades de inversión y de negocio en este sector. Sistemas inteligentes de tráfico que puedan dar preferencia a determinados vehículos o que los distribuyan por uno u otro itinerario en función de la congestión de las vías. Tarifas combinadas. Tarjetas inteligentes como la Octopus de Hong Kong, que se recarga, funciona por contacto y sirve como sistema de pago en tiendas y restaurantes. En Madrid, la tarjeta inteligente está en pruebas en la zona A (la que abarca la capital). Más allá del contacto entre proveedores y Administraciones / clientes, Lucio alerta de la necesidad de foros en los que los Gobiernos puedan perfilar sus necesidades antes de comprarlas: "Es el sector público el que debe definir bien lo que se requiere y eso supone dar voz a los actores sociales: las empresas, los particulares, las asociaciones...". El secretario de Desarrollo Sostenible de CC OO, Manuel Fernández, reclama "más coordinación de los políticos y verdadera motivación" para avanzar en un buen uso del transporte. Y pone un ejemplo. El Ayuntamiento de Madrid ha avanzado al unir dos áreas como Movilidad y Medio Ambiente (que gestiona la edil Ana Botella), pero "desde que se creó la nueva área en junio aún no han reunido la Mesa de Movilidad en la que participamos todo tipo de agentes sociales". Lucio añade que muchas veces las Administraciones se muestran "hostiles" a las innovaciones y frenan su implantación.

El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, decidió gracias a la Mesa de Movilidad las bases para el sistema de bicicleta pública antes de que la crisis obligara a suspender su implantación. La bici supone el 0,6% de la movilidad, 45.000 desplazamientos diarios. El Ayuntamiento quiere que en los próximos cuatro años alcance el 3% frente al 36% de Copenhague o el 10% de Berlín, ciudades mucho mejor situadas que Madrid en el estudio.

A mitad de tabla

- Madrid se sitúa en la media de las ciudades europeas en aprovechamiento de tecnologías para mejorar su sistema de transportes y comunicación. Otras capitales, como Barcelona, París o Londres se le adelantan. A la cola del continente se sitúan Roma o Atenas. Y a la cabeza del mundo está Hong Kong, la más avanzada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de noviembre de 2011

Más información