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Reportaje:

En tiempos oscuros, luz de pantalla

El representante del PP aboga por mantener el Ministerio de Cultura en el cierre del Foro sobre Industrias Culturales centrado en el reto digital

Al filo del mediodía de ayer se fue la luz en el patio de butacas del auditorio del Museo Reina Sofía durante la última jornada del tercer Foro de Industrias Culturales. Las pantallas de los ordenadores conectados a las redes sociales fueron entonces la única iluminación. El corte de corriente afectó también a los micrófonos del escenario, pero Mario Gas siguió hablando. Se le oía perfectamente en las últimas filas. La luz de pantalla y la voz sin amplificador del director del Teatro Español valdrían como metáfora de un encuentro centrado en la doble crisis que vive la cultura: la económica y la del modelo analógico en tiempos de mutación digital.

Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana (del Grupo PRISA, editor de EL PAÍS), evocó el poder metafórico del apagón en la clausura del encuentro. A su lado estaban el cineasta Pere Portabella, presidente de la Fundación Alternativas, la otra organizadora del encuentro; Carlos Alberdi, de la Agencia Española de Cooperación, y Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA. "Estamos en una revolución y después de una revolución viene la convención y enseguida el terror", apuntó Cebrián evocando 1789. "Todavía no ha llegado el terror. Lo importante es cómo utilizamos la Red y no si vamos a cobrar o no. Ni el creador de Facebook ni el de Google conceptualizaron sus inventos".

Cebrián: "Lo importante es cómo utilizar la Red y no si vamos a cobrar o no"

Los dos días de coloquio han sido un viaje continuo entre la creación y el dinero. Si el martes fue la jornada de cuatro universos renacidos electrónicamente -el cine, la televisión, la música y los libros- ayer fue el turno de dos ámbitos que no se pueden descargar: los museos y las artes escénicas. Los cuatro primeros se enfrentan al "cambio de paradigma" que va de un mercado marcado por la oferta a otro marcado por la demanda y en el que los editores "ya no venderán libros sino posibilidades de lectura", como dijo Milagros del Corral, exdirectora de la Biblioteca Nacional.

Entretanto, la crisis a la que se enfrentan los centros de arte y el teatro se llama igual pero no pasa por un ordenador. Tanto Miguel Zugaza como Manuel Borja-Villel, directores del Prado y del Reina Sofía, coincidieron en que los recortes han puesto los focos sobre una inflación de continentes sin contenido. "La crisis nos deja ver al rey desnudo, la precariedad del modelo. La visibilidad se daba a través de los edificios y no de las colecciones y programas expositivos. Hemos construido un escenario demasiado caro, imposible de mantener", dijo Zugaza.

De otros escenarios se habló también en el coloquio sobre artes escénicas, en el que participaron, entre otros, Gerard Mortier, director artístico del Teatro Real; el crítico Marcos Ordóñez; los productores Aitor Martínez y Daniel Martínez y el citado Mario Gas, con y sin micrófono. Todos denunciaron una realidad sangrante: los Ayuntamientos no pagan los montajes que contrataban porque el dinero de la taquilla se dedica a "tapar" otros agujeros. La red de giras está, dijeron, "gravemente herida" porque las instituciones han acostumbrado a los espectadores a pagar entradas a un precio muy por debajo del coste real de los espectáculos. El mecenazgo, la nueva ley de propiedad intelectual y la atención a una América Latina que empieza a mirar a Asia más que a Europa son algunos de los retos que se encontrará el Gobierno que salga de las urnas el domingo. El foro también analizó el programa cultural de los partidos. Cuando desde el público se preguntó si mantendrían el Ministerio de Cultura, Rafael Simancas (PSOE) respondió: "Inequívocamente, sí". Por su parte, Álvaro Ballarín (PP), sustituto ayer del anunciado José María Lasalle, fue menos rotundo pero contradijo la idea oficiosa de que su partido rebajaría Cultura a Secretaría de Estado: "Mi opinión clara es que sí. Si la cultura es uno de los grandes valores de España, ¿cómo vamos a bajarle el rango administrativo?". La respuesta, el lunes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 2011