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LA OPINIÓN DE LOS GRANDES EMPRESARIOS / 2 | ELECCIONES 2011

Construir nuestro futuro desde ahora

"Miramos hacia el futuro porque es ahí donde vamos a pasar el resto de nuestra vida". Eso afirmaba un actor norteamericano, expresando muy seriamente el hecho de que reflexionar sobre el futuro no es un ejercicio caprichoso o especulativo sino una exigencia ineludible en cualquier situación. Y lo es, especialmente, en la complicada realidad actual, en la que estamos sometidos al fuego cruzado de las crisis económica, financiera y presupuestaria, el resultado de las cuales es hoy difícil de vaticinar.

Lo que es indudable es que la velocidad del cambio se ha acelerado bruscamente en los últimos años y que el proceso todavía no ha terminado. De todo ello emergerá una nueva realidad cuya naturaleza exacta todavía desconocemos, pero que ya podemos empezar a adivinar. En el apartado económico-financiero podemos identificar tres ámbitos en los que se está materializando este proceso de cambio. En primer lugar, están las finanzas públicas, que saldrán radicalmente transformadas de la crisis actual de deuda y del saneamiento que inevitablemente debe culminarse. Si en los años expansivos el presupuesto público se hallaba bien nutrido de ingresos gracias a una coyuntura que ahora sabemos que era excepcional, ya en estos momentos hay que reorganizar todas las partidas en función de unas expectativas presupuestarias muy distintas, y de ahí el complicado ajuste que debe producirse entre los fines y los medios disponibles.

Todos debemos esforzarnos más, y debemos hacerlo de forma más eficiente, rentable y efectiva

Algo parecido sucede en el ámbito del sistema bancario, que, como todos los sectores de la economía, está aprendiendo a desenvolverse en una realidad mucho más complicada que la acontecida en los felices años expansivos, con la dificultad añadida de que el sector se halla sometido a un proceso de concentración y saneamiento que lo llevará a mudar su faz y que lo hará difícilmente reconocible cuando se compare con el existente antes de la crisis. El tercer ámbito es la actividad empresarial y directiva, que también está involucrada plenamente en este proceso de cambio. La función económica y social del empresario y de los directivos tendrá, si cabe, una importancia superior, en el entorno más duro y competitivo que nos espera y su contribución será aún más decisiva.

En lo que coinciden estos tres ámbitos es en la exigencia de que todos debemos esforzarnos más en sacar adelante las tareas que nos corresponden y que, además, debemos hacerlo de forma más eficiente, rentable y efectiva. No será una opción, sino un imperativo ineludible cuya recompensa será constatar que, en circunstancias tan difíciles, hemos conseguido, de nuevo, construir nuestro futuro.

Isidro Fainé es presidente de La Caixa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 2011