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Reportaje:tebeo

Tintín en el templo de Paloma

Hoy se estrena la versión de Spielberg del clásico de Hergé. ¿Cómo la recibe la primera asociación tintinófila de habla española legalmente constituida?

Como pasa con la mayoría de las aficiones infantiles, la culpa la tienen los padres. Del padre de Paloma Pérez Rus, en este caso. El hombre le regaló a su hija una obsesión para toda la vida con Tintín en el templo del sol. Los tebeos todavía eran tebeos, en lugar de cómics, y la niña no sabía leer. Pero comenzó a hojear en la cama las aventuras del intrépido periodista. "Me ponía a contar las estrellitas de los golpes que recibía el capitán Haddock", recuerda la mujer que ahora tiene 52 años y habrá leído hasta 20 veces algunas de sus aventuras favoritas.

Con el primer sueldo comenzó a desarrollar lo que ella llama repetidamente "la locura". Se compró de nuevo toda la colección de libros en castellano. "La buena, la de los lomos de tela", apostilla. Tenía 24 o 25 años. Durante el último cuarto de siglo ha ido añadiendo más ejemplares y algo más que tiempo libre a la colección. Tiene una enciclopedia tintinesca, decenas de libros en francés y numerosas figuritas que sorprenden al visitante en cada rincón de la casa. En el hogar que comparten Paloma Pérez Rus, su marido y sus dos hijos, hasta Milú ve la tele en familia. El perro que acompaña a Tintín tiene asiento fijo en medio del salón en un sofá Thonet restaurado. "Tintín nos ocupa la mitad de la casa, pero no se puede discutir...", se lamenta el hijo, medio en broma medio en serio.

Su obsesión por la obra del belga Hergé trasciende lo meramente material: ha culminado en la primera asociación tintinófila de habla hispana. ¡Mil Rayos! toma el nombre de la habitual exclamación del capitán Haddock y pretende revitalizar a Tintín. En sus cinco meses de vida formal y tres años de la real, la asociación ha organizado dos charlas monotemáticas. Se constituyó el pasado 22 de mayo coincidiendo con el día de nacimiento del autor Georges Remi Hergé, pero lleva funcionando tres años. Ahora tiene medio centenar de socios entre españoles, belgas, franceses, holandeses, argentinos o chilenos que pagan una cuota anual de 20 euros. El germen del grupo se expandió por Internet. Los seis socios fundadores se conocieron en foros donde analizaban a los personajes, informaban sobre la aparición de nuevos dibujos del autor o comentaban subastas y exposiciones. Anteayer todos estaban pendientes del preestreno de la película en 3D dirigida por Steven Spielberg y basada en tres de las aventuras de Tintín.

No todos los aficionados irán a verla. Algunos la consideran una profanación. Pero a Paloma Pérez Rus, que asistió al preestreno, le gustó. "Salvo una lucha entre grúas que es más hollywoodiense que tintiniana, me pareció bien. Tiene muchos guiños a los seguidores del cómic", valora la única mujer fundadora de la asociación tintinófila.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de octubre de 2011