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Una novela de litigios, dinero y manipulación

Crisis aparte, el ejemplo de algunos legados que van quedando en un callejón sin salida o en situación de alarma sigue preocupando. No todos han sido víctimas de la crisis, pero sí de otros factores como el elevado interés económico, el enfrentamiento y la polémica que no hace sino marcar el nombre del autor y sumirlo en el olvido para la posteridad.

- Miguel Hernández. El desacuerdo para la conservación de su legado en el Ayuntamiento de Elche -del PP- no debe ocultar la nula capacidad de sus herederos y su actitud durante el pasado año del centenario. Los derechos fueron cedidos a una sociedad que puso todo tipo de trabas económicas a la utilización de su nombre. La sociedad se disolvió, algunos actos quedaron en nada y no se aumentó en gran parte la difusión de la obra del poeta.

- Camilo José Cela. Después de la compra de cinco edificios conjuntos en Iria Flavia, parte del legado del escritor irá a parar a la ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela. Desde la muerte del Nobel, su figura ha ido nublándose en un escaso interés debido a la falta de imaginación y escasa promoción en la gestión de su legado.

- Rafael Alberti. La obsesión por los fondos y la recaudación a toda costa en la sociedad El alba del alhelí, el enfrentamiento de su viuda María Asunción Mateo con la hija del poeta, Aitana, y la manipulación de muchos de sus textos y referencias a escritores y poetas amigos en sus memorias de La arboleda perdida han ocasionado un daño a la figura del poeta muy grave.

- Vicente Aleixandre. La disputa sobre su archivo ha estado en los juzgados. Carlos y Ruth Bousoño, amigos del poeta, lo poseen. Pero los derechos que genere éste pertenecen a sus familiares. De ahí, los litigios. En medio está el abandono de su casa de la calle Velintonia, en Madrid, que fue un foco intelectual en pleno franquismo, "el imán de la poesía española", dijo Francisco Brines. La familia pedía por ella un precio de mercado -de hasta cinco o seis millones de euros-, la administración rompió las negociaciones. En estos tiempos de crisis, todo apunta a la ruina de Velintonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 2011