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La fiscalía pide tres años de cárcel para un 'mosso' por un atropello mortal

Alberto G. tenía 25 años, pareja y una hija pequeña cuando fue arrollado mortalmente por un todoterreno de los Mossos d'Esquadra en Barcelona. Ocurrió el 18 de marzo de 2009. El hombre, que estaba licenciado en Económicas y acababa de encontrar un empleo como comercial, fue embestido en la esquina de las calles Tànger y Roc Boronat. El conductor del Nissan X-Trail, Alberto M., había activado las luces centelleantes en el techo del vehículo de forma injustificada: llegaba tarde a un juicio donde debía declarar como testigo y pensó que así ganaría tiempo.

El comportamiento irregular del mosso le llevó ayer de nuevo al juzgado, pero esta vez para sentarse en el banquillo de los acusados. La fiscalía pide para el agente la pena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave. El juicio, que comenzó en la Audiencia de Barcelona, tuvo que aplazarse hasta la semana próxima porque el abogado de la defensa alegó cuestiones formales para exigir su nulidad. El tribunal se ha tomado tiempo para deliberar.

"¿Por qué no pusiste la alarma?, ¿por qué?", exclamó ayer uno de los familiares de la víctima en los pasillos de la Audiencia, donde se vivieron momentos dramáticos. El día del accidente, el mosso se saltó un semáforo en rojo y no vio al joven, que circulaba en ciclomotor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de octubre de 2011