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Conflicto en Libia

Las fuerzas rebeldes irrumpen en Sirte

Milicianos de Bengasi se apoderan del puerto en el feudo del régimen de Gadafi

En el pulso que mantienen los rebeldes de Bengasi con los de Misrata por hacerse con el control de Sirte ayer ganaron los de Bengasi. Varios portavoces militares del Consejo Nacional de Transición aseguraron que los milicianos del este combatían cuerpo a cuerpo en Sirte y tomaron lugares estratégicos como el puerto y la universidad de Etthadi. Los milicianos de Misrata suelen lamentarse de que sus compañeros de Bengasi, al otro lado de Sirte, son flojos en la batalla, avanzan poco hacia adelante y corren mucho hacia atrás. Ayer, sin embargo, mientras las tropas de Misrata se recuperaban del ataque fallido de hace cuatro días en el que murieron siete hombres y resultaron heridos 145, sus aliados de Bengasi tomaron el relevo.

Los francotiradores repelen en el centro la ofensiva de las nuevas autoridades

Los de Bengasi llegaron hasta una rotonda situada a solo dos kilómetros del centro de Sirte. A partir de ese punto se encontraron con una lluvia de balas sin saber desde qué punto las disparaban. Dos tanques y varias baterías antiaéreas intentaron acabar con la resistencia, pero los gadafistas atacaron entonces con artillería pesada. Y los rebeldes renunciaron a seguir avanzando.

Shams Eddine, portavoz de los rebeldes en el Este, explicaba a la agencia Efe que los milicianos de Bengasi habían aprendido de "los hermanos de Misrata" a combatir puerta a puerta. Y gracias a ese aprendizaje habían conseguido controlar el este de Sirte. Sin embargo, antes que del este o el oeste, los avances parecen haber llegado por el cielo, con los bombardeos de la OTAN. Tras varios intentos en que los francotiradores leales a Gadafi han repelido todas las ofensivas terrestres, han sido las bombas de la alianza las que han provocado la huida de gran parte de la población civil.

Sirte, a seis horas en coche desde Trípoli, y Bani Walid, a dos horas, son los únicos municipios grandes que quedan en manos de Gadafi. A lo largo del último mes los representantes militares del Consejo Nacional de Transición (CNT) han declarado en numerosas ocasiones que la "liberación" de ambas era cuestión de horas o días. Pero los leales a Gadafi siguen resistiendo mientras los rebeldes airean sus divisiones internas.

Ahmed Bani, portavoz militar del Consejo, informó ayer de que el Consejo había pedido (no ordenado) a las milicias que combatieron contra Gadafi que abandonen Trípoli "si están preocupadas por el futuro de Libia". La petición se enmarca dentro del pulso que mantiene Misrata con Trípoli y con Bengasi para conseguir mayor representación en el primer Gabinete de transición. Se trata de un Gobierno cuya vida se alargaría solo ocho meses, una vez que sean liberadas Sirte y Bani Walid. Pero ni siquiera para un periodo tan corto son capaces de ponerse de acuerdo los rebeldes. Las milicias de Misrata se mantienen en Trípoli para dejar claro que Misrata ha de tener gran presencia en la próxima Administración. En Misrata se tiene la impresión de que el resto del país les debe mucho a ellos. Creen que si Gadafi anda ahora escondido es porque ellos resistieron todo tipo de ataques durante los dos meses en que la ciudad permaneció sitiada. Pero el primer ministro, Mahmud Yibril, ya ha anunciado que Misrata tendrá su reconocimiento en la historia y en los libros, pero eso no le hará conseguir ni más ni menos representación que otros lugares como Sirte.

Esa desunión política se refleja en la vida cotidiana hasta el punto de que los billetes de Trípoli, donde aún aparece la imagen de Gadafi, no son de curso legal en Misrata. Y por supuesto, esa falta de coordinación también se traslada al frente. En el caso de Sirte, la carga de la batalla la llevan prácticamente a solas los hombres de Misrata. Sin ayuda de otras poblaciones. Y en Bani Walid ha habido varias acusaciones cruzadas entre los milicianos de que hay traidores que informan a los gadafistas sobre los ataques.

Mientras tanto, el Gobierno argelino dio ayer un paso a favor del Consejo Nacional de Transición al conminar a los cuatro miembros de la familia Gadafi exiliados en el país a que se abstengan de efectuar declaraciones políticas. La prohibición se produce después de que Aisha, la hija del dictador, emitiera la semana pasada un mensaje en un canal sirio en el que aseguraba que su padre seguía luchando en Libia y alentaba a sus seguidores para que siguieran combatiendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de septiembre de 2011