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Industria negociará con la nueva caja vasca para limitar las pérdidas por el 'caso Epsilon'

En un momento delicado para las arcas públicas, el Departamento de Industria quiere limitar el perjuicio económico causado por la quiebra del proyecto automovilístico Epsilon Euskadi. Con la empresa en concurso de acreedores, y con Vital y Kutxa dispuestos a ejecutar las hipotecas, es previsible que el parque tecnológico de Minaño tenga que cumplir su obligación de comprar las instalaciones, contraída por el anterior Ejecutivo. Así las cosas, el departamento encabezado por Bernabé Unda negociará con la nueva caja vasca que reemplazará tras la fusión a las dos acreedoras, Kutxabank, para limitar el impacto.

"La primera fase del proceso consiste en hacer que esto nos cueste lo menos posible negociando con la caja resultante, porque no es lo mismo pagar 16 que 24 millones", explicó ayer el viceconsejero de Gabinete, Planificación y Estrategia, Pedro Gómez Damborenea, que acompañó ayer al consejero del ramo durante un encuentro con la prensa en el parque tecnológico alavés, que hasta ahora albergaba la sede de Epsilon. Una vez adquiridas las instalaciones, el departamento buscará darles algún tipo de salida.

Unda ve "mentalidad de dividendos" en la alianza Sacyr-Pemex dentro de Repsol

En paralelo, Industria abordará los recortes en su presupuesto de este ejercicio, al igual que todos los departamentos debido a una recaudación menor a la prevista, priorizando las inversiones en proyectos atractivos, las ayudas a innovación, internacionalización y el sector turismo, aún a costa de drásticos recortes en el gasto corriente.

Por otro lado, preguntado sobre la alianza entre Sacyr y Pemex en Repsol, Unda respondió que no es muy partidario de las inversiones "con mentalidad de dividendos" que pueden suponer una pérdida de competitividad en la compañía. "Yo creo en el actual proyecto de Repsol", añadió, recordando que son estrategias de este tipo las que generan "riqueza y empleo a largo plazo". Pemex es accionista de Repsol desde 1990, aunque está relacionada con el sector desde 1979 a través de Petronor.

Para los próximos meses, el consejero prevé que la desaceleración de Alemania y Francia, principales clientes de la industria vasca, repercutan en la cartera de pedidos. Las compañías mejor paradas, añadió, serán las que hayan apostado por la internacionalización para diversificar su clientela y buscar nuevos nichos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 2011