El Ayuntamiento de Barcelona hará conciertos con guarderías privadas

Los educadores de las 'escoles bressol' temen un cambio de modelo pedagógico

"Pues a mí me parece una lástima que dejen de construir escoles bressol. Es lo más acertado que se ha hecho en los últimos años". Cristina, funcionaria y vecina de la izquierda del Eixample, lo explicaba el viernes en la puerta de L'Arbret, una de las guarderías municipales de Barcelona que se estrenaron la semana pasada. Está encantada con la suerte que ha tenido: "También miré otras guarderías privadas en el barrio. No bajaban de 500 euros al mes y estaban en pisos. No hay color". El Eixample es uno de los distritos de la ciudad con más demanda de plazas públicas de escoles bressol: 438 plazas ofertadas para este curso, frente a una demanda de 1.429. Y es también una de las zonas donde el gobierno de Xavier Trias quiere concertar plazas de guarderías privadas.

Este modelo da aire al sector privado, que está siendo afectado por la crisis

"Es algo nuevo porque la concertación está reglada en la educación obligatoria, es decir, en primaria y secundaria, pero no hasta los tres años", apunta el edil de Educación, Eduard Ardanuy. Sostiene que esa será la mejor fórmula donde no haya oferta pública o sea escasa, exista la privada y, además, sea difícil y caro construir una pública. "No queremos decir que se ha acabado la construcción de escoles bressol públicas, pero hay que mirar bien las circunstancias y el esfuerzo económico", puntualiza.

Con el modelo que quiere impulsar el Consistorio, los operadores privados respirarían más tranquilos, ya que el incremento de las plazas públicas, junto con el efecto de la crisis económica, ha hecho mella en ellos en los últimos años. A la pregunta de si los centros con plazas concertadas estarían obligados a aplicar las mismas subvenciones o becas que las públicas, Ardanuy contesta que es uno de los aspectos que deben tratar con la Generalitat: "Acabamos de empezar. Hay que hablar con el sector y con la Generalitat".

Por ejemplo, Alex, un padre colombiano que recogía a su hijo en la guardería L'Arbret el viernes, tiene una beca del 70%: "Trabajo con una furgoneta haciendo repartos y mi mujer gana unos 800 euros". Poco después, otra madre -una catalana que trabaja en un restaurante- va a buscar a su niño a la misma guardería. Pagará 270 euros al mes -a partir de octubre-, con escolarización y comedor. La escola bressol L'Arbret es de las de última generación: centros espaciosos y alegres, con instalaciones funcionales y eficaces.

"Se dicen muchas tonterías respecto a los niños que van a las guarderías municipales. No es verdad que todos los padres sean perceptores de la renta mínima de inserción. Hay de todo y depende, sobre todo, del barrio de que se trate", explica la directora de otro centro municipal recién estrenado, que prefiere no identificarse. Ella, como otros profesionales consultados, desconfía del proyecto que quiere impulsar el actual gobierno municipal.Los que tienen una trayectoria larga recuerdan que en la década de los setenta existían 9 guarderías municipales y 20 promovidas por cooperativas: "A finales de los setenta se unieron todas en el Patronato Municipal de Guarderías. Poco a poco fueron creciendo, pero a un ritmo muy por detrás de las necesidades", recuerda Juan Medina, educador y sindicalista de CC OO. La edil que impulsó el modelo municipal fue Eulàlia Vintró (ICV). En 1999 la ciudad tenía 44 escoles bressol y 2.141 plazas. En 2006 la entonces regidora de Educación de Barcelona, Marina Subirats, introdujo notables cambios en el funcionamiento de las escoles bressol con el objetivo de que pudiera crecer más la oferta. Los cambios consistieron en "reducir el personal funcionario y externalizar el puesto de ayudante, la cocina y la limpieza", recuerda Medina. En 2007 la ciudad tenía unas 3.700 plazas y este curso, cuatro años después, las plazas municipales serán 6.783. La admisión es anual, por sorteo e ingresos económicos de las familias. Las plazas de educación especial están garantizadas. Este año la oferta pública ha atendido el 52% de la demanda.

"Creemos que es un buen modelo, que ha cohesionado socialmente, que atiende a personas que no tienen cabida en la privada y que debería seguir creciendo", sostiene la directora de uno de los centros municipales. Y piensa que será "muy difícil" que se pueda mantener un modelo pedagógico único con una doble estructura: la existente de centros gestionados por el Ayuntamiento y los concertados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de septiembre de 2011.

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