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La Fiesta Nacional

La manifestación independentista termina con quema de banderas

La queja por los recortes sociales también aparece en la marcha

El rechazo al auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre la inmersión lingüística hizo de efecto llamada para congregar ayer a unas 10.000 personas -un millar más que el año pasado, según la Guardia Urbana-, en la manifestación por la Diada. Sin embargo, las pancartas y los gritos a favor de la educación en catalán no fueron los únicos. "Independencia", en abstracto, fue la consigna más coreada por la multitud, en su mayoría jóvenes. La calma de la jornada la rompió el acto radical en el Born, donde unos encapuchados quemaron una foto del Rey y las banderas de España y Francia.

La manifestación comenzó en la plaza de Urquinaona y, como en años anteriores, no hubo una cabecera principal. Las distintas agrupaciones independentistas se fueron ubicando donde pudieron mucho antes de las cinco de la tarde, hora en la que estaba programado el inicio de la marcha, que terminó en el Arc de Triomf. La organización afirma que se congregaron 50.000 personas.

La catalanidad de los asistentes se expresó con camisetas del Barça, estelades a manera de capa y hasta perros adornados con cintas de senyera. También hubo cabida para el no a las nucleares y una protesta contra los recortes sociales.

Esquerra Republicana escenificó la defensa del catalán con la realización de un dictado, en el que participó la cúpula del partido y decenas de ciudadanos. Cerró la marcha, como es usual, con una pancarta solo con la palabra independencia. En el centro iba el presidente del partido, Joan Puigcercós, flanqueado a la izquierda por Oriol Junqueras, y a la derecha, por Joan Ridao.

Solidaritat Catalana per la Independència (SI), por su parte, trató de mostrar su fuerza durante su primera Diada como partido con representación parlamentaria. Desfiló con dos bloques: por un lado, las juventudes SI y por otro, la delegación oficial, donde estaban Uriel Beltrán y Alfonso López Tena. Atrás, mucho más discreto, y con solo un banderín, estaba su exsocio de coalición, Democracia Catalana, el partido de Joan Laporta. El diputado no marchó pero sí estuvo Anna Arqué, su número dos. La delegación de Reagrupament, que también tuvo una gran representación, caminó tras Joan Carretero. No hubo ni una pancarta de CiU.

Los simpatizantes de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), Endevant y otros movimiemtos de izquierda radical independentista continuaron marchando hasta el paseo del Born. Allí la portavoz de la CUP, Anna Gabriel, y el de Endevant, Josep Villarroya, reivindicaron "la defensa de la lengua, de la tierra y de la gente" y la emisión de TV-3 en Valencia. También pidieron la libertad de Marina Bernadó y Lola López, en prisión por colaborar con ETA.

En el mismo escenario, al igual que el año anterior, un grupo de encapuchados quemó primero una foto del rey Juan Carlos y después las banderas francesa y española. Otro estandarte español fue quemado en el Arc de Triomf, informa Efe. Los encapuchados ingresaron al escenario antes de que iniciara el acto. En el paseo no había presencia de mossos d'Esquadra uniformados.

La otra excepción a una jornada cívica en general fue Arenys de Munt (Maresme), donde el monumento levantado para recordar la primera consulta soberanista, en 2009, apareció con varias esvásticas nazis pintadas y firmadas por un grupo autodenominado "Peña Canet de Mar".

En L'Hospitalet, con una ofrenda floral en la escultura de homenaje a Rafael Casanova, en la rambla de Marina, y Girona, con un acto en defensa de la lengua organizado por la Delegación del Gobierno, la Generalitat, la Diputación y el Ayuntamiento, también celebraron la Diada. En Tarragona, el alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, sumó a la ofrenda al monumento de Casanova un homenaje al expresidente de Chile, Salvador Allende, fallecido el 11 de septiembre de 1973.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2011