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Un comando talibán asalta el centro cultural británico en Kabul

Ocho policías afganos y un soldado neozelandés mueren en el ataque

La insurgencia talibán eligió el aniversario de la independencia que desligó a Afganistán del Imperio Británico (1919) para perpetrar un simbólico atentado contra el British Council de Kabul, en el que murieron al menos nueve personas. Un grupo de hombres fuertemente armados tomaron al asalto el recinto del organismo que gestiona las relaciones culturales de Reino Unido, donde permanecieron atrincherados durante varias horas de fuego cruzado antes de ser reducidos por fuerzas británicas, estadounidenses y neozelandesas, respaldadas por la policía afgana. Todos los asaltantes murieron en la operación.

Siguiendo una estrategia similar a la utilizada el pasado junio en un ataque contra el hotel Intercontinental de la capital afgana, el comando insurgente ejecutó su acción en tres fases. A primera hora de la mañana, un suicida apostado en una de las plazas del oeste de Kabul -la zona donde el British Council tiene su sede- detonó los explosivos que llevaba adosados en el cuerpo, provocando la movilización de las fuerzas de seguridad. Diez minutos más tarde, otro insurgente explosionaba su coche bomba frente a la misma puerta principal del instituto británico, derribando el muro que protege sus instalaciones y abriendo de este modo el acceso al comando asaltante. Varios testigos han relatado que los hombres llevaban granadas, fusiles de asalto AK-47 y otras armas que, según fuentes policiales, constituían "un arsenal suficiente para combatir durante todo un día".

La toma del edificio se produjo en el 92º aniversario de la independencia

Ocho policías afganos y un miembro de las fuerzas especiales neozelandesas perecieron durante las operaciones de rescate. Todos los trabajadores del British Council que se hallaban en el recinto cuando se produjo el asalto resultaron ilesos, gracias a la protección que les brindó una habitación de seguridad reforzada en la que permanecieron hasta que cesaron los disparos y las explosiones. Varios de los soldados nepalíes que, junto a una dotación de guardas afganos, protegen habitualmente las instalaciones resultaron heridos.

Tras condenar ese "ataque cobarde", el primer ministro británico, David Cameron -cuyo país mantiene desplegados a 9.500 soldados en el país asiático- telefoneó a su homólogo de Nueva Zelanda, John Key, para agradecer el papel de las fuerzas especiales de su país en la defensa del British Council. El centro está ubicado en la misma zona donde residen el líder de la oposición afgana y uno de los vicepresidentes de Hamid Karzai, el jefe del Estado.

"En el 92º aniversario de nuestra independencia, en el que celebramos la victoria contra el invasor británico, queremos felicitar a los amantes de la libertad en Afganistán. Los invasores americanos están cometiendo los mismos errores que los ingleses cometieron en su día", reza el comunicado difundido ayer por el consejo que agrupa a varios de los líderes talibanes. Aunque Afganistán no era una colonia formal del Imperio Británico, la tercera guerra anglo-afgana de 1919 selló de facto la independencia del país, que recuperó el control de sus relaciones exteriores, hasta entonces en manos de la metrópolis.

El atentado de ayer confirma un resurgimiento del terrorismo urbano en Kabul durante los últimos meses y cuestiona el proceso de transición para que las fuerzas afganas asuman el control completo de la seguridad en su país, que debería culminar en el año 2014.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de agosto de 2011