Reportaje:

Retraso mortal en Utoya

La policía noruega se equivocó en su ruta a la isla y perdió un tiempo decisivo para detener la matanza - Las críticas arrecian contra las fuerzas de seguridad

Apenas tres semanas después de la matanza de la isla de Utoya y la bomba de Oslo, las autoridades noruegas se defendieron ayer de las críticas por su actuación. Según Johan Fredriksen, de la policía de Oslo, los mandos consideran que se actuó "lo mejor que se pudo". Previamente, diversos medios noruegos publicaron que la ruta seguida por la policía para llegar a Utoya desde Oslo fue más larga de lo necesario. El ultraderechista Anders Breivik asesinó a tiros a 69 personas en la isla, muchos de ellos menores de 20 años. Según confirmaron ayer los investigadores noruegos, no hay indicios de que Breivik tuviera cómplices.

Antes de cometer la matanza, el terrorista detonó una potente bomba en el distrito gubernamental de Oslo. La explosión, a las 15.30, mató a ocho personas. Breivik aprovechó la confusión, se vistió de policía y recorrió en un Fiat Duplo los casi 40 kilómetros que separan Oslo del lago Tyrifjorden. Una vez en la isla de Utoya abrió fuego con un fusil automático y una pistola sobre los 550 muchachos que participaban en una acampada de las juventudes del Partido Laborista noruego. Durante 79 minutos, Breivik asesinó tranquilamente a cuantos jóvenes pudo. La policía no lo arrestó hasta las 18.30.

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Una de las críticas más obvias contra las fuerzas de seguridad noruegas es que no dispusieran de helicópteros para alcanzar la isla. Varios testimonios de víctimas coinciden en que llegó antes el helicóptero de la televisión pública NRK que el comando de élite que acabo apresando a Breivik. Muchos se creyeron salvados al oír el rotor del helicóptero de prensa, hasta que se percataron de que el asesino seguía disparando.

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Según dijo ayer Fredriksen, el equipo que necesitaba el comando antiterrorista enviado desde Oslo es demasiado pesado para el helicóptero del que disponían los policías. Así que tuvieron que llegar al lago por tierra y acceder a la isla en lancha. Según algunos medios noruegos, se evaluó la posibilidad de enviar un francotirador que disparara contra el terrorista desde el helicóptero policial. La policía lo desmintió ayer. Según sus portavoces, el helicóptero policial solo está preparado para desarrollar tareas de vigilancia y observación, no intervenciones armadas. Para muchos noruegos, resulta difícil de entender cómo Breivik pudo cometer sus asesinatos sin encontrar ningún tipo de resistencia armada durante casi una hora y media.

El propio Fredriksen había dicho el martes que la lancha usada por la policía partió desde el embarcadero frente a la isla de Storoya, a una distancia demasiado grande de Utoya. Los policías recorrieron por agua más de 3,5 kilómetros. Utoya está a solo 670 metros de tierra firme en su parte más próxima, que además está más cerca de Oslo que el punto elegido para embarcar. Así que, según reconocen ellos mismos, los policías usaron un embarcadero "inapropiado". Primero perdieron tiempo para llegar al embarcadero más lejano a Oslo. Después, perdieron todavía más, volviendo por agua hasta Utoya.

La web del canal de televisión noruego NRK ha difundido, además, un vídeo que muestra a un grupo de policías en una balsa de goma roja. En un momento dado, la pequeña embarcación parece a punto de zozobrar. La policía abordó entonces otras dos lanchas. Según su versión, cambiaron porque las lanchas eran más rápidas. El vídeo ofrece la impresión de que la balsa fueraborda estaba haciendo agua. Transcurrió una hora entera desde que los primeros policías llegaron a la costa del lago hasta que Breivik fue detenido. Como demuestra el alto número de víctimas, Breivik sacó partido del retraso.

Miembros de las fuerzas de élite de la policía desembarcan en la isla de Utoya durante el tiroteo, en julio pasado.
Miembros de las fuerzas de élite de la policía desembarcan en la isla de Utoya durante el tiroteo, en julio pasado.JAN BJERKELI (AFP)

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