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La crisis financiera | Los efectos en la primera economía mundial

Carrera para frenar el pánico antes del lunes

Evitar el pánico en los mercados mañana lunes a toda costa. Con ese propósito, los líderes de las economías occidentales multiplicaron ayer los anuncios de contactos y reuniones para intentar acordar (se supone) una estrategia común ante el previsible escalofrío que puedan sufrir los mercados.

Conversaciones del presidente francés Nicolas Sarkozy con el primer ministro británico David Cameron; anuncio de reuniones telefónicas del G7 y del G20; conferencia del Banco Central Europeo (BCE); contactos del ministro británico de Finanzas, George Osborne, con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde... El miedo a un desplome financiero global animó todo tipo de reuniones para intentar diseñar una estrategia que sea efectiva ante lo que pueda suceder mañana en unos mercados más que inquietos.

Pero queda todavía espacio para el enfrentamiento. Para la clase política de Washington, la rebaja de la calificación de la deuda se convirtió en arma arrojadiza, un nuevo motivo de críticas recíprocas. Los republicanos volvieron a exigir más recortes en el gasto público. Algunos de ellos, los que tienen más intereses puestos en las elecciones primarias de 2012, incluso pidieron la destitución del secretario del Tesoro (ministro de Economía), Timothy Geithner.

En su notificación del viernes por la noche, S&P criticó duramente la división mostrada por demócratas y republicanos en las negociaciones relativas a la deuda pública. Y tanto los republicanos como los demócratas interpretaron esas palabras como una crítica al adversario político.

El presidente Barack Obama pidió, a través de un comunicado de su portavoz, Jay Carney, una "mayor cohesión política para fortalecer la economía y poner a la nación en un rumbo fiscal más sólido". Aun así, recriminó a los republicanos que no hubieran aceptado cambios del sistema tributario en el acuerdo cerrado el domingo: "En las pasadas semanas y meses el presidente pidió en repetidas ocasiones una sustancial reducción de la deuda pública con cambios a largo plazo en los programas de ayuda social y un aumento de recaudación con reformas al sistema impositivo". Obama no se dirigió ayer directamente a la nación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2011