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CARTAS AL DIRECTOR

Hambre en Somalia

Hace un mes la ONU empezó a avisar de que, si no se tomaban medidas urgentes, nueve millones de personas podrían morir de hambre en el Cuerno de África. Ya están llegando las imágenes de niños escuálidos, llorando, campos de refugiados, y ayuda que llega con cuentagotas. Yo me preguntaría: ¿mueren de hambre o son asesinados por hambre? Creo que todos recordamos cuando los Gobiernos occidentales insuflaban miles de millones de euros ante la desesperada llamada de los bancos. Cualquier ciudadano mínimamente informado sabe que 500 empresas dominan la economía mundial, y muchas de ellas tienen presupuestos superiores a los de los Estados del continente africano. Es archisabido que toneladas de excedentes alimenticios son destruidos para evitar las bajadas de precios... y así podríamos seguir añadiendo datos.

El hambre existe porque no hay voluntad política de acabar con ella y se permiten estos desmanes. ¿Vamos a dedicar el verano al disfrute individualista? Lo que es urgente es una reacción moral liberadora por parte de la opinión pública mundial. La dignidad que aún conservamos, tiene que llevarnos a poner fin a este genocidio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de agosto de 2011