Vacaciones de verano sin barreras

Más de 400 personas con discapacidad intelectual participan en el programa de vacaciones de Gorabide - Cada turno disfruta de una estancia de 15 días

Hasta 440 personas llegaron ayer procedentes de sus vacaciones. Participan en el programa de veraneo de Gorabide, una asociación de Bizkaia que trabaja con afectados por alguna discapacidad intelectual. Se dividen en 19 turnos. Quienes van en cada uno de ellos disfrutan de una estancia de quince días. Los viajes se organizan entre los meses de julio y agosto, repartiéndose entre Gijón, Estella, Lardero, Zarautz, Ribadesella, Alsasua, Irún, Jaca, Lekeitio y Mundaka, entre otros destinos.

Para confeccionar los grupos se tiene en cuenta la edad de los participantes, distinguiéndose dos grandes segmentos: aquellos con edades que oscilan entre los siete y los 17 años y otro de 18 en adelante. Entre ellos hay personas con síndrome de Down, Asperger o cualquier otro tipo de discapacidad intelectual sin importar el grado. Desde la organización afirman que eso es irrelevante a la hora de configurar los grupos porque en la misma asociación no hay límite ni baremo alguno para inscribirse.

Un nuevo sistema informático protege los datos de cada participante

Los destinos seleccionados son lugares típicos de veraneo, a ser posible con playa y piscina, en los cuales las barreras arquitectónicas no supongan un problema para la accesibilidad de aquellas personas con movilidad reducida. Excursiones, piscina, playa y talleres de manualidades llenan el tiempo de ocio. La mayoría prefiere pasarlo en la playa, si bien hay algunos que guardan un buen recuerdo de las visitas culturales: "La visita al Acuario me gustó mucho y la torre de una de las iglesias que vimos, que estaba por restaurar, era muy bonita", dice Luis Olabarri, que pone a Gijón como localidad preferida de todas las que visitó con su grupo.

Un total de 145 voluntarios organizan las actividades. Según Mayte Fernández, directora del programa, los monitores tienen una media de 22 años y suelen comenzar a colaborar activamente con la asociación tras interesarse por el colectivo de personas con discapacidad intelectual en sus estudios de Magisterio, Trabajo Social o Psicología. El voluntariado en este terreno ha variado desde que se iniciara el programa de vacaciones "integradas". Según Fernández: "la mayoría de voluntarios no suele estar más de dos años seguidos. Ha disminuido el tiempo que dedican a la asociación" pero, en contrapartida: "cada vez aumenta el número de quienes quieren dedicar su tiempo a colaborar". Otros, en menor medida, deciden dar el paso por causas personales: "cuando han experimentado algún caso en su familia".

La novedad de este año ha sido el programa Zainbide. Se trata de un sistema mediante el cual los voluntarios y responsables de Gorabide pueden recibir en su móvil un mensaje encriptado con datos sobre la salud o la conducta particular de cada participante, así como cualquier otro dato relevante. Se evita así que una información extremadamente sensible se extravíe o caiga en otras manos por llevarla en carpetas u ordenadores portátiles.

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