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El joven hallado en las ruedas de un vuelo de Cuba murió congelado

Adonis Guerrero Barrios, el joven de 23 años que fue hallado la tarde del miércoles en el tren de aterrizaje del vuelo 6620 de la compañía Iberia procedente de La Habana (Cuba), murió por congelación, según adelantaron ayer fuentes de la Guardia Civil. El forense le practicó la autopsia ayer por la mañana y está a la espera de conocer los resultados de posibles análisis de sangre y de orina. En el avance de autopsia solo consta que Guerrero murió por una parada cardiorrespiratoria.

El macabro hallazgo se produjo a las 13.50 del miércoles, cuando operarios de Iberia destinados al edificio satélite de la terminal T-4 de Barajas se toparon en el tren trasero de la aeronave con un hombre ya sin vida que iba sin ninguna ropa en la parte superior del cuerpo.

Los agentes de la Policía Judicial de Barajas de la Guardia Civil han contactado con el consulado de Cuba en Madrid, para intentar localizar a los familiares del joven fallecido y que puedan iniciar los trámites de repatriación del cadáver a su país natal. Ayer nadie se había interesado por el fallecido en el Instituto Anatómico Forense, donde se encuentra el cadáver, lo que hace suponer que la víctima carecía de allegados o amigos en Madrid.

50 grados bajo cero

El secretario del sindicato de pilotos SEPLA y comandante de la flota Airbus 340, José María Iscar, explicó ayer en declaraciones a Efe que las posibilidades de sobrevivir escondido en el tren de aterrizaje de un avión durante un vuelo son prácticamente nulas debido a la falta de espacio. Además, se alcanzan temperaturas por debajo de 50 grados bajo cero, lo que hace que sean prácticamente insoportables para una persona.

A ello se une que un vuelo entre La Habana y Madrid suele durar más de nueve horas y que el tren de aterrizaje es una parte no presurizada de la aeronave. Según Iscar, el polizón debió de colarse en el tren de aterrizaje cuando el avión estaba parado en la pista y durante un momento de descuido del personal que atiende la aeronave. En este sentido, explicó que cuando el tren está extendido sujetando el avión "el espacio es grande, pero una vez que entra apenas queda sitio libre".

Esta es la primera vez en las últimas décadas que se ha hallado una persona sin vida en el tren de aterrizaje de un avión en el aeropuerto de Barajas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de julio de 2011