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"Peritaje psiquiátrico" para un cura 'acusado' de ser gay

La Iglesia aparta y envía a terapia a un párroco de Madrid al que le atribuye un romance con un seminarista

El sacerdote Andrés García Torres, de 46 años, fue apartado ayer de su parroquia en la localidad madrileña de Fuenlabrada, porque, según asegura, la Iglesia le acusa de homosexual y de haber mantenido una relación con su seminarista. El cura niega ser gay y afirma que ha sufrido un trato "humillante y degradante" por parte del obispado de Getafe, que le obligó a someterse a un análisis psiquiátrico y a hacerse la prueba del VIH. El obispado rechaza las acusaciones, sostiene que le ha relevado por "motivos pastorales" y que el trato que ha recibido ha seguido "las disposiciones del Derecho canónico".

Andrés recibió el pasado 11 de noviembre una carta del Obispo de Getafe, Joaquín María López, en la que le comunicaba su cese temporal por "actos de tipo gravemente irregular", y le imponía, "con el fin de evitar escándalos", un "peritaje psiquiátrico", así como la prohibición de residir en Fuenlabrada.

El obispado de Getafe sostiene que le releva por "razones pastorales"

Una foto abrazado a un seminarista es "la prueba" de la homosexualidad

El párroco afirma que el prelado le dijo después que esos actos irregulares aludían a una relación homosexual con un seminarista. Ambos niegan haber mantenido una relación sentimental más allá de la amistad. "Es como un padre adoptivo para mí", cuenta Yannick Delgado, el seminarista, de 28 años y origen cubano.

Por ese motivo -siempre según la versión del sacerdote- el prelado designó a un psiquiatra para que le analizara. "Me interrogó de forma denigrante, preguntándome si mis padres me habían violado de niño o si les había visto tener relaciones sexuales entre ellos", cuenta el párroco, que mantuvo cuatro sesiones con el médico. Este le prescribió, entre otras pruebas, el test de detección del sida. La terapia que deberá seguir, "conforme a los postulados de la antropología cristiana" -como dice la orden del obispado- aún no la conoce. Tampoco ha visto el informe del psiquiatra.

Las acusaciones de homosexualidad llegaron en una reunión a la que le citó el obispo el pasado 24 de enero. En el encuentro le presentaron las supuestas pruebas de su orientación sexual. Entre ellas, la que según la Iglesia demostraba su relación con el seminarista: una fotografía que se habían tomado en un viaje a Fátima en la que aparecían agarrados por el hombro y con el torso desnudo.

"Hacía mucho calor y estábamos sin camiseta, ¿qué es este puritanismo? ¡Estamos en el siglo XXI!", protesta Andrés. Se trataba además de una imagen que solo tenían ellos y que desconocen cómo llegó a manos del obispado. "Estaba en mi ordenador, ni siquiera la subí a Facebook", dice Yannick.

El obispado no entra en el fondo del asunto ni niega que sospeche que Andrés sea homosexual. En un escueto correo electrónico enviado a este diario se limita a afirmar que el relevo obedece a "motivos pastorales" y que la versión del cura "no se corresponde con la realidad".

El Tribunal Constitucional avaló en 2007 el despido de un cura casado porque había aparecido en los medios de comunicación con su mujer y sus hijos. El sacerdote defendía el celibato opcional, y el tribunal concluyó que no era quién para valorar "disputas intraeclesiásticas". En otras ocasiones, la justicia ha recordado sin embargo a la Iglesia que no puede investigar la vida privada de sus miembros, porque vulnera su intimidad.

"Estoy destrozado y muy decepcionado", explicaba ayer Andrés mientras metía parte de sus cosas en una caja de cartón en su despacho de la parroquia de San Fernando de Fátima. Fuera, decenas de feligreses, entre el estupor y la indignación, recogían firmas en protesta por su relevo, que habían conocido el día anterior. "¿Crees que la gente estaría aquí si yo fuera un sinvergüenza?", se quejaba poco antes de impartir su última misa en Fuenlabrada. El obispado le ha prohibido residir en la localidad, y él de momento va a poner agua de por medio: "Me marcho a un monasterio de Estados Unidos con mis padres los dos meses de vacaciones de verano".

"Vengo todas las semanas desde Moraleja de Enmedio [otra localidad del sur de Madrid, a unos 10 kilómetros] porque él es una bellísima persona", aseguraba Estrella Guerrero ante el templo. El apoyo de los vecinos ha animado a Andrés a dar la batalla: "No voy a entregar las llaves, mañana abriré la parroquia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011