La crisis del euro

Vía libre para las ayudas del FMI y la Unión Europea

Bruselas expresa su satisfacción, a la espera de que hoy se apruebe también el segundo bloque de medidas

Grecia dio ayer un primer paso para escapar momentáneamente de la suspensión de pagos. La aprobación por el Parlamento griego del duro paquete de austeridad abre la puerta para recibir las ayudas de la UE y el FMI. La concesión de los fondos de emergencia que precisa Grecia depende todavía de otra votación hoy en la que los diputados griegos deben dar luz verde a las leyes del desarrollo del ajuste y del plan de privatización. La luz verde de la UE para liberar los fondos a Atenas se emitirá el próximo 3 de julio en una nueva reunión extraordinaria de los ministros de Economía del Eurogrupo que se celebrará en Bruselas.

El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, manifestó su alegría al señalar que "la vía para el desembolso del quinto tramo de los préstamos bilaterales (12.000 millones de euros) de los países miembros de la zona euro y del FMI ha quedado desbloqueada". Pero los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, advirtieron de la conveniencia de que los parlamentarios griegos den su apoyo hoy a las leyes de desarrollo del marco general aprobado ayer. "Un segundo voto allanaría el camino para el desembolso del próximo tramo de asistencia financiera", indicaron Barroso y Van Rompuy en un comunicado conjunto.

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El nuevo ministro de Finanzas de Grecia, Evángelos Venizelos, señaló que "se ha dado un paso importante" y "mañana [por hoy] haremos el segundo para que pueda ir al Eurogrupo el domingo con una prueba fuerte de la credibilidad del país".

La decisión de la Cámara griega ha sido recibida como un bálsamo en Bruselas. Ambos líderes han valorado la votación de Atenas "como un voto de responsabilidad nacional". En la misma línea la canciller alemana, Angela Merkel, valoró el apoyo al plan de austeridad como "una noticia verdaderamente buena". Sin embargo, su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se mostró menos eufórico a subrayar la importancia de "la implementación de estas medidas con resolución en las próximas semanas, meses y años".

Hoy los diputados deberán aprobar en procedimiento de urgencia el proyecto de ley de desarrollo del plan aprobado ayer conocido como "marco financiero de la estrategia a medio plazo". Estos desarrollos incluyen un plan de ajuste de 28.600 millones y un programa de privatizaciones por valor de unos 50.000 millones hasta 2015.

Para despejar el horizonte de las necesidades financieras de Grecia de unos 110.000 millones hasta 2014, la UE y el FMI trabajan en un segundo rescate que debería aprobarse en la reunión del Eurogrupo del próximo 11 de julio. Para cubrir estas necesidades financieras se esperan obtener unos 25.000 o 30.000 millones por privatizaciones, unos 30.000 millones de aportación de los bancos y otros 55.000 millones de la nueva financiación pública.

La contribución de los bancos fue exigida inicialmente por Berlín, que sugirió la conveniencia de que los bancos que tenían en sus carteras deuda griega se comprometieran a refinanciarla para un periodo de siete años. La iniciativa de la contribución de la banca a pagar la factura provocó un fuerte rechazo de la cúpula de Banco Central Europeo (BCE), preocupado por la calamitosa situación de muchos bancos y la amplificación del impacto en el sector.

Posteriormente el BCE aceptó la contribución de la banca, siempre que fuera con carácter "voluntario". La primera propuesta concreta llegó el pasado lunes por parte de Francia. La fórmula sugerida por París ha registrado ya varias modificaciones. Una de las últimas versiones recogida por Reuters apunta que los bancos y las compañías aseguradoras se comprometería a refinanciar la mitad de la deuda en el momento de su vencimiento a través de unos nuevos bonos a 30 años, con un tipo de interés del 5,5% más una prima ligada al tipo de crecimiento de la economía griega.

De la otra mitad un 30% sería pagada a los inversores en dinero metálico y el 20% restante invertido en un fondo garantizado con acciones solventes y calificación AAA con cupón cero, es decir, que los intereses se abonan cuando sea su vencimiento.

Aunque las agencias de calificación todavía no se han pronunciado formalmente, fuentes próximas a estas entidades insinúan que aceptarán el plan francés de refinanciación sin calificarlo de default (suspensión de pagos).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de junio de 2011.

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