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La guerra en Libia

La OTAN justifica los ataques

La Alianza lamenta la muerte de civiles el lunes, pero asegura que ha bombardeado un "objetivo militar legítimo"

"¿Quién va a necesitar 17 parabólicas, algunas de tres metros de diámetro, si no es un centro de mando y control?", se preguntó ayer el teniente coronel Mike Bracken, portavoz de la OTAN, para explicar, sin asomo de duda, que las instalaciones bombardeadas el lunes en Sorman, al este de Trípoli, eran "un objetivo militar legítimo". El Gobierno libio elevó ayer a 19 (11 adultos y ocho niños) el número de víctimas causadas por el ataque. Bracken no pestañeó: "Fue un claro ataque de la OTAN a un centro de mando y control".

La Alianza corrió ayer a sofocar el destructor fuego propagandístico en que pueden convertirse errores sangrientos con víctimas inocentes como los registrados en los pasados días en Libia. Con ayuda de imágenes para sostener sus tesis, el portavoz mostró tomas aéreas de lo que, a ojos castrenses, era una incuestionable instalación militar en Sorman. Las delatoras parabólicas y una torre de comunicación, en la vecindad de una mezquita y de una escuela, fueron analizadas durante bastante tiempo por los aliados hasta que se dio la orden de destruirlas. Las imágenes de después del ataque muestran unos edificios pulverizados.

Libia denuncia que el lunes murieron cuatro niños en Sorman

Un portavoz aliado admite que hubo un "error" militar el viernes en Trípoli

En un comunicado, la OTAN señaló que lamentaría que hubiera víctimas civiles en el ataque, pero Bracken no entró en ello y subrayó que la mezquita y la escuela estaban indemnes. "Todas las armas utilizadas son de precisión y fueron cuidadosamente dirigidas a sus objetivos", dijo. Lo atacado "eran centros de mando y control que debían ser destruidos porque eran utilizados por el régimen contra el pueblo".

El portavoz sí habló de "error" en el incidente del domingo en Trípoli, que según el Gobierno costó nueve vidas a civiles, pero solo de error del armamento utilizado que no llegó al objetivo marcado, una instalación de misiles. Se negó Bracken a establecer una relación causal entre el armamento aliado y los muertos. En cambio calificó de "desgraciado ataque" el que el viernes provocó heridos en una columna de rebeldes tomada desde el aire por una formación pro Gadafi.

A ojos de la OTAN, casi tres meses de campaña, 12.000 operaciones, 4.500 ataques, más de 1.100 objetivos destruidos y un solo error (el del sistema de armamento que falló el domingo) prueban el celo para evitar daños a civiles. "Los tres incidentes prueban que damos explicaciones", enfatizó Bracken. "Ni nuestra reputación ni nuestra credibilidad están en juego". Oana Lungescu, portavoz del secretario general, abundó en la idea: "El riesgo no es cero, obviamente, pero la OTAN no se marca como objetivo ni a individuos ni a civiles".

El portavoz militar también dio cuenta de la pérdida, por primera vez desde que el 31 de marzo comenzó la operación Protector Unificado, de un helicóptero: un aparato no tripulado en misiones de vigilancia e información en la zona central de la costa libia y no un valiosísimo Apache tripulado como había dicho la televisión de Trípoli. Fuentes norteamericanas hablaron de un helicóptero de nueva factura, un MQ-8B Fire Scout en la jerga militar, las razones de cuya pérdida no eran conocidas.

Ambos portavoces respondieron a las dudas suscitadas sobre la continuidad en el tiempo de Protector Unificado dadas las decisiones de algunos Gobierno y las demandas de otros Parlamentos. El general Charles Bouchard, máximo responsable de la campaña "tiene todos los activos necesarios para llevar a cabo la operación", aseguró Bracken, a quien secundó Lungescu: "El secretario general ha pedido a cada socio que contribuya con todos los elementos necesarios para que la operación sea sostenible. Todos los aliados decidieron extender la operación 90 días y acordaron proporcionar todos los activos necesarios".

El secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, hizo esa petición a los ministros de Defensa reunidos hace dos semanas en Bruselas. Preguntado sobre el resultado de su demanda, respondió: "Esto no ha sido una conferencia para ofrecer fuerzas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de junio de 2011