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El tráfico aéreo se normaliza en el centro de Europa

El volcán Grimsvötn, el más activo de Islandia, deja de expulsar ceniza

El tráfico aéreo centroeuropeo se normalizó durante la tarde de ayer, después de que la nube de cenizas del volcán islandés Grimsvötn llevara a cerrar durante horas los aeropuertos alemanes de Berlín, Hamburgo y Bremen. En total, unos 1.000 vuelos han resultado cancelados en Europa desde que comenzó la erupción el pasado sábado. El volcán dejó de expulsar ceniza hacia las tres de la tarde de ayer.

El aeropuerto de Hamburgo cerró de seis a doce de la mañana. En Berlín se suspendieron 185 de los 700 vuelos que cada día utilizan las pistas de los aeropuertos de Tegel y Schönefeld. En Hamburgo se cancelaron 231 despegues y aterrizajes. Las grandes aerolíneas alemanas Lufthansa y Air Berlin tuvieron que cancelar 150 y 120 vuelos, respectivamente. Decenas de miles de pasajeros se vieron afectados por las cancelaciones y los retrasos en todo el país.

La nube de ceniza volcánica se disolvió a mayor velocidad de lo previsto en los cielos del norte de Europa. El instituto meteorológico de Reikiavik, en Islandia, no prevé nuevas erupciones inmediatas en el Grimsvötn, que es el más activo de Islandia. El tráfico también se está normalizando en Escocia. La Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), con sede en Bruselas, anunció que los vuelos ya son seguros. Consideran sus técnicos que el tráfico aéreo europeo se habrá terminado de normalizar durante el día de hoy.

Alemania debatía ayer sobre el coste y la conveniencia del cierre de los aeropuertos. Según informó la televisión pública alemana ARD, el avión con el que las autoridades analizaron la nube no despegó hasta pasado el mediodía, cuando ya se habían cancelado centenares de vuelos. Es posible que el cierre de los aeropuertos se hubiera evitado con una medición más temprana.

El ministro de Transportes, el socialcristiano bávaro Peter Ramsauer (CSU), defendió los avances en la prevención de los problemas de tráfico como el que causó el volcán Eyjafjalla en abril de 2010. También aseguró que los métodos de medición "son los mejores que existen". La oposición socialdemócrata, por su parte, criticó la "mala gestión" de la alarma. Ramsauer pidió que se unifiquen los criterios europeos de seguridad para casos como este. Para el ministro, "no es aceptable que en Alemania se considere que dos miligramos de ceniza por metro cúbico supone un peligro, mientras que en Francia siguen volando tranquilamente con concentraciones de hasta cuatro miligramos por metro cúbico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de mayo de 2011