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La UE condiciona la ayuda a los países árabes a la democracia

La Comisión destina 7.000 millones de euros hasta 2013

La primavera árabe sorprendió a la Unión Europea aliada con los dictadores derrocados. La estrategia con gobernantes como el egipcio Hosni Mubarak o el tunecino Zine el Abidine Ben Ali, era comprarles seguridad a cambio de entregar millones de euros a sus regímenes. La Comisión Europea se propone ahora dar un nuevo enfoque a la relación con los 16 países de la vecindad -lo que incluye a los del este de Europa-, anteponiendo el desarrollo democrático de esas sociedades a todo lo demás y supeditando las ayudas económicas a los intereses que definan las propias sociedades.

"Potenciar la democracia, ayudar al desarrollo de la sociedad civil y conseguir una economía que funcione va en el interés de Europa", afirmó ayer Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior comunitaria. En la mesa, la Comisión pondrá unos 7.000 millones de euros de aquí a 2013.

El plan incluye también estrategias para controlar los flujos migratorios

La Política Europea de Vecindad fue creada en 2004 para lanzar programas en campos como la energía, la educación, el transporte o la investigación. Los cambios vividos en esta primera mitad del año han demostrado que "se hace necesario reforzar la relación entre la UE y los países y sociedades de la vecindad para construir y consolidar democracias sanas, lograr un crecimiento basado en el desarrollo sostenible y gestionar los flujos fronterizos", señala el documento con la nueva estrategia, presentado ayer por Ashton y Stefan Füle, comisario de Ampliación y Política de Vecindad.

"Antes trabajábamos con las autoridades, con Ben Ali y los demás, y teníamos que hacer concesiones para que los programas de cooperación funcionaran", reconoció Füle. "Ahora se va a pedir a las autoridades que mantengan una relación estrecha con la población. Si un país no va hacia la democracia, reconsideraríamos la asistencia y podríamos reducirla".

Es lo que el documento etiqueta como responsabilidad mutua. "Nuestro contribuyente quiere que gastemos bien el dinero y la gente de esos países espera que nosotros invirtamos el dinero en lo que ellos quieren", explicó Ashton. Los parámetros para medir la vertiente de profundización democrática serán elecciones libres, libertad de expresión y de prensa, justicia independiente, lucha contra la corrupción y fuerzas de seguridad y armadas controladas democráticamente. "El documento ha sido discutido con ellos", apuntó Füle. "No es una imposición".

El plan incluye también estrategias para controlar los flujos migratorios. Ashton negó que se trate de un intercambio: dinero a cambio de que no haya emigración. "La gente quiere vivir en su propio país y se trata de darles la oportunidad de desarrollarse como deseen", dijo. "Si se desarrollan política y económicamente, nosotros nos beneficiaremos de ello", añadió Ashton.

El previsto paquete de 6.942 millones para 2011-2013 se reparte en dos tercios para los países de la otra orilla del Mediterráneo y Oriente Próximo y un tercio para países del este de Europa como Bielorrusia o Moldavia. Además, hay otros 18.000 a disposición en el Banco Europeo de Inversiones o en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de mayo de 2011