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En busca de dos cuerpos bajo una huerta

Los Mossos rastrean los restos de la pareja y el cuñado de Ramón Laso en un terreno de su propiedad - Los investigadores usan un georradar y dos perros

La solución podría estar en el huerto: la policía empezó a buscar ayer restos humanos en un terreno de Ramón Laso, detenido a finales de marzo en Els Pallaresos (Tarragonès), tras ser acusado del asesinato u homicidio de su compañera, Julia Lamas, y su cuñado, Maurici Font.

Lamas, portera de una finca, y Font, un celador del hospital Joan XXIII, desaparecieron el 27 de marzo de 2009 y sus familiares tienen la certeza de que están enterrados en algún rincón de los 400 metros cuadrados del huerto de Laso, que se encuentra en una finca de 6.000. La zona se ubica en Riuclar, en un nudo de carreteras en el que se están realizando las obras de la autovía A-27. Hasta allí se desplazaron la policía científica, dos perros capacitados para detectar restos humanos, una unidad especializada en subsuelo, 30 mossos d'Esquadra y un geólogo. El rastreo se inició a las diez de la mañana y la clave es un georradar, un aparato que mide los perfiles anómalos del terreno y las características de los materiales que reposan en él. Es el mismo sistema utilizado para localizar en las fosas de víctimas de la Guerra Civil. El georradar se compone de una antena y una centralita, conectadas a un portátil. Al deslizarlo, realiza grafías que después un técnico debe interpretar. También cuentan con una retroexcavadora cedida por el Ministerio de Fomento. Sin embargo, las obras de la autovía y las dimensiones del terreno dificultan la búsqueda.

Los Mossos d'Esquadra explican que el proceso puede durar días. Aunque persiste el secreto de sumario, fuentes judiciales confirman que hay indicios suficientes para creer que el doble crimen podría haber sucedido allí.

El inspector Jordi Domènech, responsable de la División de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra, afirmó a la agencia Efe que tienen la certeza de que en esa zona "se produjo el homicidio". Sin embargo, Domènech añadió que no descartan ninguna otra línea de investigación: "Que estén enterrados o no, ya es otra cosa, porque puede ser que los hayan trasladado o que no estuvieran aquí desde el principio", sentenció.Una zanja cavada y con tierra removida hizo saltar las alarmas de la familia de los desaparecidos. También dos olivos, plantados recientemente y que han levantado suspicacias: "En Jaén, donde nació Laso, cuando moría un animal, como una mula, lo enterraban bajo un olivo", explica Eduardo, hermano de la desaparecida. Él y su otra hermana, Mercedes, se desplazaron también al lugar. Ambos están convencidos de que los cuerpos se encuentran allí.

Pere Sutil, su abogado, solicitó que se practicase el rastreo el pasado 11 de abril. "Estamos contentos, pero desde la familia tienen miedo de que se convierta en un espectáculo macabro". Los disgustos no han cesado para ellos y la pesadilla continúa. Lo último fue por facturas sin pagar: Julia tenía en propiedad una furgoneta blanca y hace unas semanas Hacienda envió al hermano de la desaparecida varias multas retrasadas y una orden de embargo. Hasta su detención, Laso seguía utilizando el vehículo.

El juzgado 2 de la Audiencia de Tarragona decretó prisión para el homicida de Els Pallaresos el pasado 1 de abril y la semana pasada denegó la petición de libertad que pidió el abogado defensor. Sin embargo, el caso se encuentra en un atolladero: el mismo juzgado número 2 se inhibió del caso para trasladarlo al de violencia de género, ya que la investigación apunta a que Laso deseaba a su cuñada.

Laso ya fue condenado en 1993 a 57 años de cárcel por el asesinato de su hijo Daniel, de seis años, y de su primera mujer, Dolores Camacho. De la primera, quería deshacerse porque tenía una amante y en 1988 simuló su muerte dejando su cuerpo decapitado en las vías del tren. Del segundo, maquilló su muerte con un falso accidente de coche un año después para cobrar tres millones de indemnización. Laso se benefició de reducciones penales y por buena conducta obtuvo la libertad condicional en 1999. En esa ocasión fueron los cuerpos los que le delataron, y lo que entorpece la investigación de la desaparición de Julia y Maurici es, precisamente, la ausencia de ellos. La búsqueda en el huerto podría ser la clave al rompecabezas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de mayo de 2011