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Crítica:FERIA DE ABRIL | La lidia

Toros del ayer

Si Arrojado, el toro indultado de Núñez del Cuvillo, es el referente de la fiesta de hoy, los toros de Miura son los del ayer. Si aquel es el compañero ideal para el torero artista, estos son los enemigos declarados de los diestros heroicos; si uno produce admiración por su calidad y entrega, éstos son los del ¡ay! y el ¡huy! por su peligro declarado. Si el público actual prefiere faenas artísticas a una hazaña, ¿qué pintan los toros de Miura en la fiesta del siglo XXI?

Los que ayer cerraron la feria de Sevilla no pintan nada. No son toros para el espectáculo, imposibles para el triunfo, para jugarte la vida sin nada a cambio. Toros que cumplieron en varas, aunque algunos se repucharon, que blandearon y llegaron al tercio final con violencia extrema, mansos, descastadísimos, sin recorrido alguno, y dispuestos siempre a coger todo lo que se moviera delante de ellos. Que le pregunten, si no, a Rafaelillo, que tendrá que enviar hoy el traje al sastre, hecho añicos por la manga izquierda y la taleguilla como muestras del cariño que le prodigaron los de su lote; o al mexicano Téllez, que se presentaba en Sevilla, y mantuvo la dignidad hasta el sexto, otra prenda, dijo que a él no lo estoqueaba nadie, cogió las de Villadiego y se dio hasta tres vueltas al ruedo, con la cuadrilla en clara persecución hasta que sonaron los tres avisos y el animalito volvió a los corrales. Un trago amargo para el día de la presentación.

MIURA / MORENO, RAFAELILLO, TÉLLEZ

Toros de Miura, -el tercero, como sobrero, de impresionante estampa-, muy bien presentados, cumplidores en el caballo, descastados, deslucidos y peligrosos.

José Luis Moreno: estocada contraria, -aviso-, y once descabellos (silencio); pinchazo y estocada (silencio).

Rafaelillo: pinchazo -aviso- y estocada (vuelta); estocada ladeada, cuatro descabellos-aviso- y cuatro descabellos (silencio).

Israel Téllez: dos pinchazos, casi entera, cuatro descabellos-aviso- y el toro se echa; -aviso-, -segundo aviso-, dos pinchazos, sartenazo y cinco descabellos -tercer aviso- (silencio)

Plaza de La Maestranza. 8 de mayo. Décimosexta y última corrida de feria. Tres cuartos de entrada.

Estos astados no pintan nada, no son para el triunfo, para jugarse la vida

El más magullado fue Rafaelillo, al que habría que apodar Don Rafael, por su valor, compromiso y deseos de triunfo. Recibió a su primero con una larga en el tercio y unas verónicas muy airosas, con una sorprendente disposición. Brindó a la concurrencia y se dobló por bajo con técnica y torería. El único problema es que el toro, como casi todos, no tenía un pase, y le ponía un pitón en la frente, otro se lo mandaba al corbatín, mientras el torero se echaba mano al cuello porque le apretaba el primer botón de la camisa. ¡Qué sangre fría! Derrote va, derrote viene, Y Rafaelillo que no vuelve la cara, hecho un jabato, en una pelea cabal, heroica y también baldía, a sabiendas que el triunfo no se haría realidad. En su porfía llegó a robarle tres o cuatro derechazos hasta que el toro le robó a él la muleta. Tras doblarse de nuevo, se desplanta ante su oponente, y el torero se dirige hacia las tablas para coger la espada de verdad. Pero aprovechó el instante para lavarse las manos y la cara, beber agua y recibir un consejo del apoderado. Y no se duchó de milagro porque la procesión iría por dentro. Pincha y el toro lo engancha por la manga y lo zarandea peligrosamente. ¡Qué trago!

El quinto lo arrolló en el segundo capotazo y le dio un topetazo de órdago. El subalterno Abrahan Neiro se lució con las banderillas y fue obligado a saludar. El matador sorteó como pudo las tarascadas de un toro con una guasa insoportable. Salió por sus pies Don Rafael y no es poco.

José Luis Moreno, afanoso y voluntarioso, se justificó ante la enorme dificultad del lote. Quizá, debió emplearse más en el cuarto, el menos miura, al que no mandó suficiente. El debutante Téllez salió airoso de su primero, ante el que no volvió la cara; y pasó las de Caín con el manso sexto, que se fue a los corrales tras los tres avisos. Pone banderillas el torero con más voluntad que gracia.

Por la mañana, se celebró un festejo de rejoneo con la plaza casi llena. Se lidiaron toros despuntados de Fermín Bohórquez, de escasas fuerzas y manejables. Antonio Domecq, que se despidió de la profesión, dio la vuelta al ruedo. Rui Fernandes, oreja. Andy Cartagena, oreja. Joao Moura, hijo, ovación. Leonardo Hernández: oreja; y Francisco Palha, oreja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de mayo de 2011