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Elecciones municipales y autonómicas

Trece tontos

Los 129 integrantes de la candidatura de Esperanza Aguirre caben en la palma de la mano. En la foto de familia que se hicieron los candidatos en el parque Juan Carlos I aparecen enmarcados entre las puntas de cinco dedos que emergen de la tierra. La obra escultórica permite varias lecturas, los populares la leerán seguramente como una mano acogedora y poderosa que una vez desenterrada les propulsará a las cumbres de la victoria electoral, sus rivales desearán vivamente que los dedos se cierren en un puño que les impulse fuera del terreno de juego. El parque a sus espaldas está desierto, ni un alma ni un votante a sus espaldas que contemple la escena. Los candidatos, sonrisa en ristre, permanecen inmóviles para salir en la foto, los que se movieron demasiado durante la legislatura que agoniza fueron defenestrados por la Esperanza justiciera, sacrificados tras haber caído en las redes de Gürtel; en la lista definitiva solo permanecen 13 tontos, según el axioma irrebatible de Forrest Gump: "Tonto es el que hace tonterías". Esperanza Aguirre, tras haber alardeado de la limpieza de su candidatura, reconoció más tarde: "En mis listas hay gente que está imputada, pero por tonterías, no por acusaciones". No está la Justicia en este tiempo de tribulaciones para juzgar por tonterías, pero basta con haber seguido las cosas que dice Berlusconi sobre sus magistrados para comprender por dónde van los tiros, a los jueces los carga el diablo, que cuando se aburre mata moscas con el rabo y se sacude a los tontos de encima.

No está la Justicia en este tiempo de tribulaciones para juzgar por tonterías

Los 13 tontos de la lista de Aguirre son en su mayoría alcaldes o exalcaldes recalificadores y prevaricadores que fueron sorprendidos con las manos en la argamasa y los ladrillos antes de que el sector de la construcción y la especulación inmobiliaria se derrumbara como un castillo de naipes marcados, pequeños tahúres del Manzanares, el Tajo, el Alberche o el Jarama, ríos revueltos de los que sacaron ganancia los pecadores de la pradera urbanizable.

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, pero con cuidado para no descalabrar a un compañero de lista. La presidenta de la Comunidad desvía los dardos que se dirigen contra sus tontos, que aún le resultan útiles, y no duda en ponerse apocalíptica, he aquí una de sus visiones: "Si el Gobierno de la Comunidad tuviera la vigésima parte de lo que presuntamente estamos sabiendo que ha ocurrido en el Gobierno de Andalucía, en Madrid las masas tomarían la Puerta del Sol y de mí no quedaría...no le quiero contar". Presuntamente se montaría la del Dos de Mayo pero, de momento, en la Puerta del Sol y en tan señalada fecha lo que se tomaron los invitados a la masiva recepción oficial fueron los canapés elaborados por los 12 cocineros galardonados con la medalla de oro de la Comunidad. Galardonar a los chefs resultó ser una gran idea, les premias y ellos se encargan del catering. No sabemos de qué se encargaría el galardonado Florentino Pérez que aparece en la foto de Gorka Lejarcegi publicada en estas páginas enlazando por la cintura a la presidenta que le aplaude, no lo sabemos, pero nos lo tememos. Junto a la foto del tándem presidencial se publica otra en la que Ana Botella comparece flanqueada por dos mujeres vestidas de goyescas que muestran sendos carteles con la palabra libre en letras verdes, por su grafía y tamaño los carteles son idénticos a los que llevaban los taxis antes de la bajada de bandera. La Botella sonríe, ¿estarán pidiendo libertad para los taxistas amenazados por la nueva regulación del sector? No importa, Ana Botella sueña también con un Madrid libre de humos o al menos de indiscretos medidores de humos y libre de mendigos visibles e indiscretos que emborronan el paisaje urbano, lo de los humos lo tiene más difícil, lo de los mendigos se soluciona en dos patadas.

En su contracelebración, los socialistas se convocaron en la plaza del Dos de Mayo para rezarle a la estatua de Daoíz y Velarde. Para ellos era la Fiesta de la Rosa y había que sacarse algunas espinas, especialmente puntiagudas según las últimas encuestas. El que no está conmigo está contra mí. En París, unos días antes, Tomás Gómez clamaba contra la abstención: "No ir a votar no es abstenerse, es apoyar a la derecha, y ningún voto de izquierdas puede apoyar a la derecha". ¿Apoyarán los votos al PSOE políticas de izquierdas? Esa es la duda que planea sobre muchos presuntos abstencionistas cuando miran a Zapatero y le ven cara de tonto útil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de mayo de 2011