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ETA "cancela" en pleno debate sobre Bildu su extorsión a los empresarios

Las patronales vasca y navarra valoran el anuncio "con interés y prudencia"

En pleno debate político y judicial sobre el futuro electoral de la coalición abertzale Bildu, ETA irrumpe con un significativo guiño al anunciar, con fecha 26 de abril, que cancela la extorsión a los empresarios del País Vasco y Navarra. Esta decisión, incluida pero no tan explicitada como ahora en el anuncio de la tregua que entró en vigor el pasado 10 de enero, ha sido trasladada por carta a los presidentes de la patronal del País Vasco y Navarra, según confirmaron ayer ambas organizaciones. La exigencia del denominado impuesto revolucionario ha sido un chantaje permanente de la organización terrorista, que refleja un tétrico balance de 40 empresarios asesinados y casi 50 secuestrados, en una lista que encabezó Ángel Berazadi, director gerente de Sigma, encontrado muerto en una carretera de Guipúzcoa el 7 de abril de 1976 tras ser retenido.

40 empresarios asesinados y 50 secuestrados por el chantaje

La izquierda 'abertzale' esperaba este explícito pronunciamiento

Los empresarios vascos y navarros, el sector directamente concernido por este anuncio oficial de ETA, respondieron con una mezcla de "mucho interés" pero también de consabida "prudencia" porque les llama la atención que esta cancelación "positiva" se ha hecho coincidir con la tensión política propia del futuro electoral de Bildu. Y es que la organización terrorista no consiguió que prendiera la idea de que también renunciaba a la extorsión cuando anunció su actual tregua. Otra cosa distinta es que los futuros dirigentes de Sortu entendieran que en el "carácter general" de la tregua iba implícito la suspensión del impuesto revolucionario.

En realidad, los integrantes de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) y los de Confebask, en Euskadi, venían reconociendo sin grandes alardes en las últimas semanas que "ya no están llegando las cartas de extorsión". A partir de la carta del pasado martes, enviada con el anagrama de ETA aunque sin determinar el día del mes de abril, los empresarios saben que se ha terminado una pesadilla más. Además, en su misiva, los terroristas, como desveló ayer José Antonio Sarría, presidente de los empresarios navarros, dejan en manos de las patronales "la decisión de hacer pública o no su contenido, teniendo en cuenta su fuerza e influencia", informa Amaia Arrarás.

A pesar de su trascendencia, el momento elegido por ETA para explicitar esta cancelación del impuesto revolucionario ha alertado las conjeturas sobre su última intención. En clave política, ayer resultaba imposible disociar la fecha del envío de esta carta a los empresarios de la agitación que envuelve el futuro electoral de la izquierda abertzale. "Aquí de lo que se trata es de que anuncien de una vez por todas su desaparición", reconocía un dirigente socialista vasco en una valoración compartida por el propio PNV. Incluso, desde el propio Círculo de Empresarios Vascos se incidía de lleno en esta coincidencia, reclamando que "ETA no puede hacer depender esta extorsión de un periodo de tregua ni que sea antes ni después de las elecciones, sino que lo tiene que dejar es de existir", destacaba el director de esta entidad, Enrique Portocarrero.

En el entorno abertzale, este anuncio se estaba esperando porque entienden que contribuye a "clarificar aún más" la posición de ETA para superar el escenario "de la lucha armada", por el que viene superando el ideario de Sortu. Rufi Etxeberria admitía su confianza el pasado mes de diciembre, en una entrevista a El Diario Vasco, que el "carácter general" de la actual tregua "englobara" la extorsión económica y las amenazas.

Con el cese del impuesto revolucionario, la izquierda abertzale toma aire después de asistir atónita al tiroteo de Francia el pasado 9 de abril de dos etarras contra una patrulla de gendarmes, que incluso provocó en partidos como Aralar hablar de "final de la tregua".

Con todo, los empresarios, sobre todo en Navarra, no se olvidan del "terrorismo de baja intensidad" que, según el presidente del CEN, se registra "de un modo muy importante" en pueblos de Navarra. Se trata de pequeños empresarios que sufren, dijo ayer Sarría, "pintadas, peticiones de ayudas económicas y reciben amenazas si no colaboran".

La zozobra por la extorsión a los empresarios ha sido una constante en la actividad terrorista de ETA, entendida como una inagotable fuente de financiación. Solo en los últimos años, coincidiendo con la caída de los comandos más sanguinarios, ha aumentado la lista de empresarios resistentes a no pagar el impuesto revolucionario, siguiendo la estela del industrial guipuzcoano Juan Alcorta, que en abril de 1980 y por medio de una carta que provocó la incredulidad general desafió a ETA negándose a pagar los 20 millones de pesetas que le exigía y les emplazó: "Si queréis, me encontraréis en Anoeta aplaudiendo a la Real". Los terroristas "cancelaron" la visita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 2011