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Un gran muro del XVIII paraliza las obras en Mejía Lequerica

Podría pertenecer a un cuartel o a una instalación hídrica

Las excavaciones realizadas en el entorno del solar del mercado de Barceló han hecho aflorar un tramo de muro histórico de ladrillo que, según especialistas consultados, puede pertenecer a un establecimiento militar levantado en el lugar a principios del siglo XVIII.

Otras fuentes señalan que podría formar parte de una estructura hidráulica conectada al viaje de agua procedente de la Fuente Castellana. El muro tiene 60 metros de longitud por uno y medio de anchura, está amalgamado con mortero y jalonado con nueve arcos de medio punto.

La construcción es de porte potente y robusta arquitectura. Se despliega en forma de codo a lo largo de un trecho de la calle de Mejía Lequerica comprendido entre las de Serrano Anguita, Apodaca y la travesía de La Florida, denominación esta que daba nombre a la primitiva arteria.

El muro fue trazado para delimitar el recinto militar y la plaza de armas

El vallado que circunda las obras (por el momento paralizadas) impide ver a simple vista este afloramiento, de muy posible continuidad subterránea, que fue descubierto hace unas tres semanas, según confirmó ayer José María Ortega, director de Gestión de Proyectos de la Concejalía de Urbanismo de Madrid.Ortega explicó a EL PAÍS que el muro fue localizado hace menos de un mes en la rampa de salida del futuro estacionamiento subterráneo del mercado de Barceló. El responsable municipal subrayó que la estructura encontrada posee un dintel y arcos que sugerirían la pertenencia de estos restos a un sistema hidráulico, si bien no se han localizado los cañizos que suelen acompañar a este tipo de estructura.

Tras el hallazgo del paramento, el Ayuntamiento avisó a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional, entidad que supervisa por ley los hallazgos arqueológicos y que esta envió a su responsable de Arqueología, Pilar Mena, a inspeccionar la zona. Las obras, confirmó José María Ortega, quedaron paralizadas en el segmento de Mejía Lequerica. El edificio del futuro mercado quedará culminado a mediados de 2012 según las últimas previsiones municipales.

Según el historiador Francisco Marín Perellón, investigador del Instituto de Estudios Madrileños del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, las dimensiones del mural hallado permiten señalar que se trata del paramento exterior y de cimentación del llamado Cuartel de la Infantería Española, uno de los principales establecimientos militares erigidos en Madrid por orden de Felipe V después de concluir la Guerra de Sucesión, en 1712.

Este cuartel servía de alojamiento a tropas regulares de la Corona allí acantonadas. El muro fue trazado para delimitar el recinto militar y perimetrar asimismo la contigua gran plaza de Armas donde los infantes celebraban paradas militares y desfiles. La plaza necesitaba este refuerzo adicional, ya que debía salvar la inclinación de la vaguada que discurría por la hoy calle de Mejía Lequerica, que declina hacia las calles de Fernando VI y Hortaleza, que la cruza. El Cuartel de la Infantería Española y la plaza de armas contigua se hallaban situados junto al Hospicio de San Fernando, famoso por su portada cincelada por Pedro de Ribera, edificio que décadas después ocuparía el Museo Municipal, sobre la calle de Fuencarral. En este museo, precisamente, se encuentra depositada la gran maqueta realizada por el coronel de Ingenieros León Gil de Palacio a principios del siglo XIX donde constan la presencia del cuartel de infantes y el desnivel de la vaguada que el muro hallado pretendía salvar.

Sin embargo, la cercanía al hallazgo de la histórica puerta de Santa Bárbara, por donde afluía un ramal o acequia subterránea del gran viaje de agua de la llamada Fuente Castellana, situada a la altura de donde hoy se ubica la estatua de Emilio Castelar, permite barajar la posibilidad de que la estructura encontrada pudiera hallarse conectada a un sistema hidráulico adyacente, que encauzaba agua potable desde la elevada cota de la fuente hasta el centro de la ciudad, agua que versaba a través de vaguadas naturales como la que ocupaba la actual calle de Mejía Lequerica.

Por otra parte, en las inmediaciones del murallón recién encontrado, hacia la calle de Fuencarral, concretamente en la hoy glorieta de Bilbao, se situaba un Pozo de Nieve, establecimiento hídrico erigido para mantenerla helada a lo largo de todo el año. La nieve era traída de la sierra del Guadarrama a lomos de mulas y transportada entre helechos para su conservación.

Al decir de fuentes vecinales, el murallón fue descubierto hace unas tres semanas, según les comentaron operarios de la obra. El vallado del recinto impedía ver su sorprendente contenido desde el exterior. El lugar del hallazgo coincide con la entrada de vehículos a los estacionamientos subterráneos del futuro mercado de Barceló, de tres plantas.

"Las obras llevan abiertas desde julio del año pasado", comenta Mariano San José, que regenta una tienda de objetos eróticos situada en Mejía Lequerica. "Desde octubre", añade, "las excavaciones se concentraron en este tramo y si bien al principio iban a abrir la boca del estacionamiento subterráneo para residentes y particulares un poco más debajo de donde nos encontramos -a la altura del número 14 de la vía- los responsables de las obras decidieron subir algo más calle arriba la entrada y fue entonces cuando toparon con el muro subterráneo y con los arcos". San José se lamenta del impacto de las obras sobre los comercios de la zona. "Hasta siete establecimientos contiguos han tenido que cerrar y el resto tirita, ya que el vallado impide la circulación de clientes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de abril de 2011