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Reportaje:

¿Extraterrestres en Artxanda? ¿Mubles asesinos en Urdaibai?

Una decena de personas relatan sus narraciones en el festival Gutun Zuria

El storytelling, la transmisión de relatos de forma oral, adornando la anécdota principal o engrandeciendo la figura del protagonista, se encuentra arraigada en muchas culturas. Se trata de narrar acontecimientos importantes para la comunidad, leyendas construidas con el paso del tiempo o glosar la figura de un difunto ante un auditorio atento y, casi siempre, entregado. Es una tradición de épocas sin luz eléctrica ni grandes medios de comunicación de masas.

La herencia del storytelling se mantiene en los cuentacuentos y encuentra su caricatura en las batallitas del abuelo Cebolleta. Ayer, una decena de personas se colocaron ante un micrófono en la Alhóndiga de Bilbao para recuperar la practica del storytelling dentro del festival literario Gutun Zuria. Las historias, reales, pero introduciendo matices sorprendentes o de ficción, hablaron de experiencias en África y en Kansas City, de turismo y de emigración, de las huellas de los extraterrestres en Artxanda o el ataque de mubles asesinos en el idílico paisaje de la desembocadura de la ría de Gernika, en Urdaibai.

Unos cien ciudadanos siguen una sesión de 'storytelling' en la Alhóndiga

Las historias debían ser verdaderas, pero que pareciesen inventadas

La sesión de storytelling suponía la llamada a la participación dentro del programa del festival litetario. El presentador de televisión Klaudio Landa encontró en sus compañeras de los medios de comunicación las mejores aliadas para darle ritmo al acto. La periodista de Euskal Telebista Amaia Uribe hizo doblete: contó varias historias disparatadas que había vivido en el ejercicio del periodismo -desde la búsqueda de supuestos extraterrestres en el monte Artxanda que acabaron siendo los productores de un anuncio de ron o el reportaje sobre la prostitución en la que un cliente le ofreció dinero- y aprovechó para grabar desde el escenario la noticia que más tarde emitiría el Teleberri.

La espontaneidad de Uribe se ganó al público, cerca de un centenar de personas, muchas de ellas de paso por el atrio de la Alhóndiga. La periodista Idoia Jauregi contaba con la ventaja de su larga experiencia en Radio Euskadi para narrar con soltura cómo una inocente excursión en piragua por la ría de Gernika acabó pareciendo el guión de una película de "mubles asesinos". El paseo por Urdaibai acabó en pesadilla: los peces saltaban dentro de la piragua, les golpeaban las piernas y se resistían a volver al agua.

Los organizadores no pusieron límites a la participación. Hubo quien contó su historia en castellano y quien eligió el euskera. El compromiso era que relataran experiencias reales, pero tan raras que pareciesen inventadas, en un tiempo máximo de cinco minutos ¿Se puede encontrar una maleta perdida entre las miles de personas que circulan por la estación central de Tokio con objetos de valor en su interior? Parece dificil pero le ocurrió a Aitor Bergara, un profesor de Física de la UPV. "La eficiencia japonesa", resumió.

¿Se puede tener una apariencia saludable después de haber cruzado África desde Camerún hasta Marruecos, haber intentado por tres veces saltar la valla de la frontera española, y al final llegar a Madrid desde Guinea tras trabajar muy duro para pagar el pasaje de avión? Es la vida de Frank, un camerunés que vive feliz desde hace cuatro años en Bilbao.

Miguel, un chico de Algorta, cubrió los gastos de un par de meses con los billetes que se encontró arrastrados por el viento cerca de la estación de Hendaya. Pensó en llevarlos a la policía, pero al final se los quedó. "Estaba en paro", se justificó.

Varias de las narraciones hablaban de experiencias vividas lejos de casa, como cuando Yola, una realizadora de televisión, era una adolescente que casi no podía comunicarse en el instituto de Kansas City y acabó dando una lección de cultura vasca, o la búsqueda de Kepa Ibarra para localizar el banco en el que se sentaban Woody Allen y Diane Keaton en Manhattan. También hubo historias de amor, por ejemplo, la que vive desde niña Elena con los libros.

Más de 4.000 asistentes

La charla de Javier Cercas cerró ayer el festival Gutun Zuria con la asistencia de unas 300 personas. La organización calcula que los cuatro días de actividades del festival han sumado unos 4.000 asistentes, con una afluencia que ha ido ascendiendo conforme avanzaban las jornadas en torno a la censura y los cambios de la última década. La consejera delegada de la Alhóndiga, Marian Egaña, destacó ayer el amplio abanico de público que ha reunido Gutun Zuria. Entre la atracción mediática de Salman Rushdie y el tirón para los más jóvenes de las actividades musicales, Egaña subrayó la respuesta del público a la presencia de los escritores rusos, los invitados de honor de 2011, muchos de ellos aún no traducidos al castellano. "Han sorprendido al público por su diversidad", añadió.

La Alhóndiga puso en marcha el festival literario en 2008, dos años antes de la inauguración del centro. La primera edición giró en torno al género epistolar y la segunda se centró en las biografías.

En 2010, Gutun Zuria pudo ya celebrarse en las instalaciones de la Alhóndiga con invitados y actividades que abordaron la importancia de la ciudad en la creación literaria. Si la edición que ayer se cerró contó con Rusia como literatura invitada, la próxima edición tendrá a la estadounidense, pero no solo la que se escribe en lengua inglesa, adelantó Egaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de abril de 2011

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