Los socialistas afrontan un nuevo liderazgo

El presidente impone un plazo salomónico para las primarias

No apoya a los que pedían sucesor antes del 22-M ni a los defensores del largo plazo

La sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero es un jeroglífico que cada familia socialista resuelve de manera distinta en función de sus intereses. Todos coinciden en que el PSOE sólo puede decidir quién será el candidato en las próximas elecciones generales de 2012 mediante un proceso de primarias, la fiesta de la democracia a la que están abonados los socialistas para dejarse algunas plumas antes de cada convocatoria electoral.

Sin embargo, los plazos de convocatoria de esas primarias no concitan el mismo consenso. Mientras que había un grupo numeroso de dirigentes regionales que defendía un proceso rápido, antes incluso del 22 de mayo; otros reclamaban una convocatoria a largo plazo, casi a finales de año.

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Zapatero impuso ayer una solución aparentemente salomónica, que no contenta a ninguna de las partes. Las primarias no se celebrarán de inmediato pero tampoco en diciembre. Sólo se aplazan para después de las elecciones del 22 de mayo.

La fecha del comité federal donde se decidirán los plazos del proceso, el 28 de mayo, sólo seis días después de los comicios municipales y autonómicos, permite aventurar que los dirigentes socialistas pretenden dirimir el nombre del sucesor antes de tomarse vacaciones en agosto.

Con esos plazos, pendientes todavía de aprobar, algunos consideran que quien tiene más posibilidades de éxito en la carrera sucesoria es el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, "un candidato para el presente, el mejor candidato de los posibles", según explica el secretario general de una de las federaciones más poderosas.

Del otro lado, los que apoyarían la candidatura de Carme Chacón, aunque la ministra de Defensa todavía no se ha pronunciado, destacan que el vicepresidente del Gobierno no es hombre de peleas y que renunciara a las primarias si hay más de un candidato. Este sector no es partidario de las urgencias en la convocatoria del proceso para elegir sucesor de Zapatero.

El vicepresidente Rubalcaba prefiere de momento el silencio. "La única batalla que está dispuesto a dar es la de los candidatos que se presentan a las elecciones del 22 de mayo", señalan desde su entorno.

"¿Y después del 22 de mayo?". La respuesta es el silencio, aunque se detienen a explicar que la teoría de que Rubalcaba no dará la pelea de las primarias si hay más de un candidato es falsa.

En la batalla sucesoria, si finalmente se produce por falta de consenso, José Blanco, vicesecretario general del PSOE, desempeñará un papel fundamental. El hombre que mejor conoce el partido y que ha promovido a muchos de los actuales líderes regionales socialistas al poder, apoya a Alfredo Pérez Rubalcaba como única solución para salvar los muebles el próximo 22 de mayo. José Blanco no simpatiza con Chacón y su entorno... y viceversa.

Esa será una de las claves para entender los próximos movimientos en torno a la sucesión de Zapatero. De momento, son pocos los dirigentes con poder orgánico que se han pronunciado a favor de Carme Chacón y muchos los que han opinado de manera entusiasta a favor de Rubalcaba. Desde el extremeño Guillermo Fernández Vara -"tengo tres candidatos: Alfredo, Pérez y Rubalcaba"- hace algunas semanas, hasta el balear Francesc Antich ayer mismo.

El presidente del Gobierno no opina. Sólo quiere que los socialistas hablen de las primarias y pongan en valor ese proceso democrático frente al dedazo que utiliza el PP para todas sus candidaturas.

El líder socialista, durante la reunión.
El líder socialista, durante la reunión.GORKA LEJARCEGI

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 03 de abril de 2011.

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