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Un vigilante de Renfe muere tras una pelea con un viajero

Puig se reunirá con Transportes para mejorar la vigilancia en los trenes

Era el segundo tren de la mañana que salía desde Sants con destino a Sitges. A las 6.30 el vagón enfilaba ya la estación de Castelldefels en el centro del pueblo. Rafael G. J., de 44 años, vigilaba en nombre de Renfe (contratado por Prosegur) el apeadero cuando se bajó Sergio M. G., de 20 años. Corría, según varios testigos, porque viajaba sin billete. Además durante el trayecto había incordiado al pasaje, según fuentes sindicales. Dos vigilantes del tren trataron de darle caza, pero escapó saltando la valla, con el torso nudo.

Pero Sergio volvió a la estación. Quería entrar de nuevo sin billete. E increpó a la taquillera, según fuentes sindicales. Luego insultó al vigilante. El enfrentamiento derivó en una pelea, que acabó con la muerte de Rafael y la detención de Sergio. Los facultativos del Sistema de Emergencias Médicas constataron que el vigilante tenía golpes y un paro cardiaco. La autopsia aclarará si murió por la agresión, por un ataque al corazón o por una mezcla de ambas cosas.

Los sindicatos quieren más personal, formación y medios de defensa

"Tenía el taxi aparcado cerca, cuando he oído gritos que venían del tren. Me he acercado y he visto a un chico sin camisa que insultaba a dos vigilantes. Los guardias llevaban ropa en la mano", explicó ayer un taxista habitual de la estación, Andrés González, de 54 años. El hombre observó cómo el joven saltaba la valla, volvía de nuevo a la estación e insultaba a la víctima.

"Hacía amago de acercarse y el vigilante daba zapatazos en el suelo para asustarle", dijo González. A su entender, el agresor "iba bajo el efecto del alcohol o alguna droga". Fuentes sindicales explicaron que el detenido había salido desde la estación barcelonesa de Sants junto con un amigo, que se bajó en Gavà. Él siguió hasta Castelldefels, sin billete y molestando al resto de los pasajeros.

"Ha habido un forcejeo, una discusión", añadió ayer otro taxista, Domingo Jiménez, de 42 años, que no alcanzó a ver todo el incidente porque en ese momento salía a recoger a un cliente. La dueña del quiosco situado frente a la estación, Elisabet Limbrera, de 50 años, explicó que cuando el vigilante "ya tenía atrapado", al detenido, este se "revolvió" y le "dio una patada en la cabeza". Los Mossos d'Esquadra no han confirmado que fuese así.

De lo que no cabe duda es de que Rafael cayó al suelo desplomado. Sangraba por la nariz. Sergio intentó huir, pero un repartidor de prensa gratuita que estaba en ese momento junto a la estación logró retenerle. "En el suelo, iba gritando: '¡Que me suelten!', e insultando a la gente", aseguró González. El taxista avisó a la policía.

Los agentes locales estaban muy cerca y pudieron detener al agresor, vecino de Castelldefels, que ya ha protagonizado otros altercados. Sergio tiene antecedentes por lesiones, también en su ciudad, según fuentes cercanas al caso. Incluso el alcalde del municipio, Joan Sau (PSC), se refirió a él ayer como un "conocido".

Sau lamentó la muerte del vigilante y dio el pésame a la familia. Rafael hacía años que trabajaba como vigilante de seguridad, según explico el miembro del comité de empresa de Prosegur Pedro Oliva (del sindicato SIPVS). Oliva acusó a Renfe de reducir el número de vigilantes en Castelldefels. "El año pasado había dos", dijo, aunque un portavoz de la compañía ferroviaria lo negó.

Oliva aseguró que también han mermado los instrumentos de seguridad. "El año pasado había muchas estaciones donde se usaban armas y ahora se están quitando. La pistola es una herramienta de disuasión", dijo. "Se están rebajando gastos, sin pensar en el usuario ni en el vigilante", añadió. El SIPVS pedirá a la empresa que investigue la agresión como un accidente laboral.

El portavoz del sindicato mayoritario en la compañía, José Paz (USOC), coincidió en pedir más recursos. "Hacen falta más efectivos, mejor formados y con más medios de defensa", dijo. "Por desgracia, sabíamos que esto podía ocurrir en cualquier otro sitio, como la Zona Hermética de Sabadell, donde llevamos años denunciando incidentes similares", se quejó. A su entender, "un vigilante solo, sin arma, sin perro y sin ningún medio de defensa más que una porra de 60 centímetros, es un ciudadano más contra otro ciudadano". Un portavoz de Renfe declinó opinar. "No queremos entrar en debate, lo importante ahora es la familia de la víctima", dijo.

A raíz de la muerte del vigilante, el consejero de Interior, Felip Puig, anunció una reunión con la Dirección General de Transportes y Movilidad para mejorar la vigilancia en los trenes. Pidió una "reflexión crítica" de los programas de seguridad en Rodalies y Regionales, según Efe. "Intentaremos dar respuesta a la demanda de más vigilancia de la ciudadanía", afirmó, aunque advirtió: "No todo se puede resolver poniendo agentes en cada esquina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 2011