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Crítica:

Razones de la inquisición

Realizador forjado en la publicidad y el vídeo musical, Dominic Sena debutó en la dirección de largometrajes en 1993 con Kalifornia, aplicación de un barniz de formalismo cool sobre el molde del psychothriller. El estilo y el oficio de Sena eran característicos de lo que ofrecía la primera generación de cineastas videocliperos -el modelo Russell Mulcahy, para entendernos- y se apoyaba en una exasperación de la forma en detrimento del fondo. Más tarde, vendrían Mark Romanek, Jonathan Glazer, Spike Jonze, Anton Corbijn y Michel Gondry para demostrar que un cineasta videoclipero también podía ser un autor (y, quizá, todo un creador de formas).

Lo que nadie podía intuir a la altura de Kalifornia es que el destino natural de cineastas como Sena y Mulcahy sería el de acabar recogiendo la herencia de la serie B para articular una mutación de ese espíritu a la medida de las multisalas.

EN TIEMPO DE BRUJAS

Dirección: Dominic Sena.

Intérpretes: Nicolas Cage, Ron Perlman, Christopher Lee, Claire Foy, Stephen Campbell Moore. Género: Terror.

Estados Unidos, 2011. Duración: 95 minutos.

Es una serie B para una era en la que no hay cama para tanto 'blockbuster'

En tiempo de brujas es, así, una de esas (aparatosas, no siempre inventivas) series B para la era en que no parece haber cama para tanto blockbuster. Una serie B en el mejor de los sentidos: la película de Sena es ágil en su manejo de gratificaciones epidérmicas, va directa al grano y culmina en clave excesiva, con la heterodoxa salida de tono de justificar los impulsos inquisitoriales de la Iglesia.

Desertores de las cruzadas, los personajes encarnados por Nicolas Cage y Ron Perlman se convierten en escolta de una presunta bruja. En otros tiempos, este punto de partida habría servido para cuestionar la monstruosidad de los mecanismos de un poder oscurantista: aquí vale para explorar el carácter demoniaco de lo femenino utilizando esos tradicionales golpes de efecto que inspiraron a Lars von Trier su Anticristo. La serie B cumple así su función de desvelar la cara B del espíritu de la época.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 2011