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Reportaje:

Una biblioteca entre los Austrias

Gallardón inaugura con tres años de retraso el nuevo centro en un edificio histórico - Vuelve a anunciar la unificación de las redes municipal y autonómica

Al ver el jaleo, una señora se animó a entrar en el edificio. "¿Ya está inaugurada?", preguntó casi a la primera persona que encontró, que resultó ser Belén Martínez, la directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid. "Sí, la acaba de inaugurar el alcalde y ya puede pasar", le contestó. A los 15 minutos, la señora ya tenía el carné de las bibliotecas municipales hecho y consultaba su correo electrónico en la sala de Internet. La apertura de la biblioteca Iván de Vargas es todo un acontecimiento en un barrio que no ha visto demasiados equipamientos nuevos en los últimos tiempos. Con tres años de retraso, nueve de obras y un coste final superior a los seis millones de euros, el Madrid de los Austrias ha recuperado un edificio histórico y ha ganado un espacio cultural.

La antigua finca de los Vargas ha sido reconstruida para acoger las salas

San Isidro y su esposa fueron criados del primer dueño del edificio

"No era fácil encontrar un solar idóneo para abrir una biblioteca pública en una de las zonas de Madrid con un tejido urbano más consolidado", aseguró ayer el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. El edificio que hoy luce en la esquina de las calles de San Justo y Doctor Letamendi, a la vez moderno y tradicional, y que parece la rehabilitación de uno histórico, en realidad es una reconstrucción. La antigua finca de los Vargas (que el Ayuntamiento cree que podría datar de principios del siglo XVII) ha pasado por muchas penalidades. La original, que a finales de los años noventa podía verse apuntalada y en un estado lamentable, fue finalmente derribada en 2002 pese a contar con protección estructural. Para entonces, el Ayuntamiento ya la había comprado por 2,1 millones de euros.

La obra ha conservado la estructura histórica, la altura y los huecos de los patios interiores, además de escudos heráldicos de la familia Vargas, una de las más antiguas de Madrid, muy influyente en época de Alfonso VI (siglo XI). Entre los criados de Iván de Vargas, premiado por el rey con tierras y posesiones y que contaba con varios edificios cerca de la plaza de la Paja, figuraba un tal Isidro Merlo y su mujer, María Toribia. Dos personas humildes y piadosas que siglos después son conocidas como San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. En uno de los patios recuperados se conserva el brocal de uno de los pozos que la tradición relaciona con San Isidro. Por su historia y por su ubicación, la biblioteca Iván de Vargas es la primera que incluye una sección especializada de referencia con 2.500 títulos, algunos difíciles de encontrar, sobre el pasado de Madrid: tradiciones, gastronomía, urbanismo... Entre ellos hay un millar que han sido digitalizados y que también se pueden consultar en el portal www.memoriademadrid.es.

La nueva biblioteca tiene casi 3.000 metros cuadrados y 200 puestos para lectura, consulta y acceso a Internet. Cuenta con casi 40.000 fondos entre libros y contenidos multimedia. A diferencia de la mayoría de bibliotecas, la Iván de Vargas abrirá también en fin de semana. El sábado, de nueve de la mañana a seis de la tarde, y el domingo, de nueve de la mañana a dos de la tarde.

El alcalde aprovechó ayer para volver a hablar del convenio que va a unificar las redes de bibliotecas del Ayuntamiento y la Comunidad, que suman 45 centros en la capital. Madrid lleva dos décadas arrastrando una duplicidad que obliga al usuario a tener carnés diferentes y consultar en dos bases de datos distintas para encontrar una publicación. "Al ciudadano le da igual de quién sea la titularidad de un servicio público", señaló ayer Gallardón, que avanzó que la denominación conjunta será "Bibliotecas Públicas de Madrid". Pese a que la inminencia del convenio se ha anunciado varias veces -en mayo de 2010, en enero pasado...-, lo cierto es que ayer aún no había fecha para la firma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2011