Un 13% de carreras no se justifican porque tienen muy pocos alumnos

El informe de los rectores insiste en reordenar la oferta universitaria

"Se hace mucho y bien en la Universidad española", sentenció ayer el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, en la presentación del informe La Universidad Española en Cifras 2010, de la Conferencia de Rectores. Y se hace con menos dinero que la media de la UE (el 0,9% del PIB de gasto público frente al 1,1%). Pero lo cierto es que hay algunos lastres que, a pesar de haber sido señalados con insistencia, no se consiguen superar. Por ejemplo, que hay un exceso de oferta universitaria. Aproximadamente, sobraba el 13% de las 2.396 titulaciones ofrecidas por los 47 campus públicos presenciales en el curso 2008-2009; el informe lo llama "excedente de oferta".

Se refiere a unas 300 carreras que tuvieron menos de 20 alumnos nuevos aquel año, y por lo tanto, que compensaría ofrecer solo en unas pocas universidades. El informe no dice ni qué carreras son ni de qué campus, pero son, sobre todo, de las ramas de Humanidades, Ciencias e Ingeniería. Además, un millar de títulos (el 42%) tenía menos de 55 alumnos nuevos, el "estándar mínimo de eficiencia" (el porcentaje es un poco mayor si solo se tienen en cuenta los centros propios de las universidades públicas, y no los adscritos; son las cifras que aparecen en el gráfico).

Unos 310 títulos tienen menos de 20 alumnos nuevos, según datos de 2008
El número de matriculaciones ha repuntado tras bajar un 15% desde 1996

La cuestión es que todo el mundo parece estar de acuerdo desde hace tiempo (rectores, Gobierno central, comunidades) en el diagnóstico que dice que no todas las titulaciones se tienen que ofrecer en todas partes, y que si las universidades quieren dar el salto a la excelencia deben especializarse. En esto último insistió el presidente de los rectores, Federico Gutiérrez Solana, en el acto, al que también asistió la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia.

Entonces, ¿por qué no se arregla? ¿Por qué se ha desaprovechado la ocasión de hacerlo con la reforma de las titulaciones para adaptarlas al proceso de Bolonia? El texto presentado ayer da algunas pistas cuando menciona las causas históricas de esa oferta hipertrofiada: "La insuficiente reflexión" de las instituciones, "las presiones de la sociedad local", "los propios intereses de los claustros académicos" y "la persistente debilidad de la función coordinadora de las Administraciones central y autonómicas", menciona, entre otras, el informe.

Juan Hernández Armenteros, su autor, advierte de que no se trata de algo que se pueda arreglar de un día para otro, sino que tiene que ser una "planificación a medio y largo plazo". Además, añade, haría falta mayor flexibilidad de los profesores universitarios -para ofrecer una asignatura u otra, en una carrera u otra-, y más becas de movilidad para que nadie se quede sin estudiar lo que quiere porque solo se ofrezca fuera de su comunidad. A esto último se refirió también el ministro Gabilondo.

Hay que tener en cuenta que la situación que dibuja el informe es la anterior a la crisis económica y que en los en los últimos dos años ha habido un repunte del alumnado -un 10% más de alumnos nuevos en el presente año académico hasta alcanzar 1,6 millones de universitarios-, después de que, entre 1996 y 2008, hubiese decrecido un 15%, mientras la oferta aumentaba un 43%. Es cierto que la oferta se ha reducido si se compara el número de grados adaptados a Bolonia (2.338) con las antiguas licenciaturas y diplomaturas (2.669), pero casi se ha duplicado si a los grados se les suma también el nuevo catálogo de másteres oficiales: 2.429.

La pregunta, ahora, es si el repunte compensa la sobredimensión de la oferta. Gabilondo habló de hacer una "gran reflexión" acerca de ello, sobre todo, en lo que se refiere al número de másteres. Pero lo cierto es que en el curso 2009-2010 ya había 66 grados, la mayoría de Humanidades, con menos de 20 alumnos, la cifra fatídica. Y eso, teniendo en cuenta que solo se ofrecieron ese año 964 grados; el resto de la oferta universitaria aún era anterior a Bolonia, por lo que los últimos datos completos son los que ofrece el informe de los rectores sobre el curso 2008-2009.

Por lo demás, el texto echa mano de una estadística de la OCDE que contradice la extendida idea de que la Universidad española es muy ineficiente porque los alumnos tardan mucho en terminar la carrera o abandonan. El informe asegura que el 79% de los universitarios españoles consigue el título a la edad prevista, nueve puntos por encima de la media de los países de la OCDE y de la UE. En cualquier caso y a pesar de las mejoras registradas, los universitarios españoles aprueban, de media, el 63% de las asignaturas en las que se matriculan. Por ramas, va del 56,2% en las ingenierías al 76,3% en las carreras sanitarias. En la privada, se aprueba mucho más: el 83% de las materias de media.

Sobre la firma

J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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