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Los socialistas acusan al Síndic de haber cedido a presiones del Consell

Queralt dice que el informe de la Sindicatura no pretende "alarmar ni asustar"

Del contacto del Síndic Major de Comptes, Rafael Vicente Queralt, con las Cortes Valencianas brotaron ayer algunas chispas. Los socialistas le recriminaron en la comisión de Economía y Hacienda, en la que compareció para explicar el informe de fiscalización de cuentas de la Generalitat de 2009, que cediera a presiones del Consell para emitir un comunicado público, el 24 de diciembre, en el que rebatía algunas interpretaciones del documento entregado en la Cámara autonómica un día antes. "No podemos entender lo que pasó el 24 de diciembre", señaló la diputada socialista Cristina Moreno. "Usted se convirtió en portavoz del Consell".

Moreno, que recordó que su grupo votó a favor de la renovación de los tres síndicos de la institución para evitar cualquier situación de interinidad, aludía a una nota pública de la Sindicatura en la que salía al paso de las interpretaciones de su propio informe, que establecía la necesidad de un plan de reequilibrio financiero de la Generalitat. La nota negaba que la Generalitat se encontrara en "quiebra técnica", como publicaron varios medios de comunicación, y añadía que ya se había aprobado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera el plan de reequilibrio al que hacía referencia el informe, cuyo alcance acababa el 31 de diciembre de 2009.

"Puede que no fuera muy acertada", dice el Síndic sobre la nota pública

"Usted ha dicho aquí varias veces", recordó Moreno, "que la Sindicatura habla en su informe. ¿Por qué habló rectificando el informe en esa nota?" El Síndic Major de Comptes respondió que no se siente portavoz de nadie. "Nuestro informe no tiene como misión alarmar ni asustar", alegó Queralt como justificación a la nota del órgano fiscalizador de las cuentas del Consell. En su opinión, algunas informaciones llegaban "a conclusiones que el informe no pretende". De todas maneras, Queralt asumió que la nota "puede que no fuera muy acertada".

La oposición le recriminó al Síndic que la institución fiscalizadora se ampare en que no es su función hacer "lecturas políticas" y después sí que las hace. El diputado de Esquerra Unida, Lluís Torró, por ejemplo, señaló que el plan de reequilibrio está relacionado "con el alto endeudamiento" de la Generalitat. La diputada de Compromís Mireia Mollà, a su vez, le preguntó al Síndic por qué sí que hace referencia a que la deuda sanitaria tiene su origen en la insuficiente financiación por parte del Gobierno central y no quiere pronunciarse sobre el origen del alto endeudamiento de la Generalitat. Queralt había asegurado minutos antes que "el endeudamiento es el que es" y había atribuido su cuantía a "una decisión política".

El diputado del PP José Marí Olano defendió la imparcialidad del Síndic, le transmitió un mensaje de apoyo del portavoz del grupo y consejero Rafael Blasco y se refirió a Cristina Moreno y Mireia Mollà como las "abroncantes", lo que generó una queja de la diputada socialista, que lo acusó de no saber más que insultar.

Un plan "contablemente complejo"

El denominado Plan Confianza, que el Consell que preside Francisco Camps ha presentado como la gran iniciativa contra la crisis, causó también polémica entre el Síndic Major de Comptes y los portavoces de la oposición. El informe de la Sindicatura sobre el ejercicio de 2009 establece que de los 1.700 millones de euros presupuestados sólo se ejecutaron 343 millones.

La afirmación viene a confirmar las reiteradas denuncias en este sentido de la izquierda parlamentaria. Rafael Vicente Queralt quiso también restarle contundencia a ese dato y aseguró que se trata de un plan "contablemente complejo" para cuyo control ha tenido que hacer la institución "un verdadero esfuerzo". El Síndic añadió que es un plan "abierto" de carácter plurianual, que habrá que evaluar en ejercicios posteriores.

Para Cristina Moreno, precisamente se ha buscado que el plan de medidas extraordinarias contra la crisis fuese "complejo para el interventor" con la intención de que nadie pudiera hacer un seguimiento de lo que calificó como "un plan mentira".

La diputada socialista -que recordó que el año pasado su grupo criticó con dureza que la Sindicatura de Comptes no auditara las contrataciones de las empresas públicas implicadas en el caso Gürtel en el ejercicio de 2008, cuando estalló el escándalo de corrupción- agradeció al Síndic que, en su intervención explicara que, a raíz de algunas de las opiniones escuchadas entonces en la comisión de Economía de las Cortes Valencianas, el organismo fiscalizador había decidido reforzar el control de la contratación de la Generalitat y sus empresas.

Mireia Mollà, del grupo Compromís, también denunció las dificultades para fiscalizar las cuentas de la Generalitat y recordó que su grupo ha propuesto sin éxito la creación de una oficina antifraude. Y Lluís Torró, diputado de Esquerra Unida, acusó al Consell de intentar sustraer el Plan Confianza del control parlamentario.

El portavoz del PP, José Marí Olano, aseguró que la oposición había tratado de "descalificar" al Síndic Major de Comptes y dijo que los socialistas, si pudieran, le depurarían, como se hacía en la República Checa y el gulag.

El informe de la Sindicatura revela que los compromisos de pago de la Generalitat alcanzaban a finales de 2009 los 35.000 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 2011

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