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Crítica:

Cultura de la (in)fam(i)a

La disolución de las fronteras entre la supuesta (o, por lo menos, deseable) templanza de la prensa cultural y el descarnado afán sensacionalista de la prensa del corazón ha popularizado un subgénero periodístico que aún no tiene nombre propio, pero que se define a través del placer del cronista de turno por hacer leña del árbol caído. Sentenciar que tal o cual famoso, por sus costumbres licenciosas o sus opiniones improcedentes, ya no volverá a trabajar en Hollywood (o donde sea) parece satisfacer un anhelo colectivo, que, en la Red, tiene su ilustración paradigmática en la facilidad del medio para alentar, formar y poner en movimiento verdaderos pelotones de linchamiento virtuales. Cuando Casey Affleck y Joaquin Phoenix decidieron levantar la impostura del enajenamiento profesional -y posterior caída en el abismo de la infamia- del segundo, seguro que tuvieron muy en cuenta esta coyuntura.

I'M STILL HERE

Dirección: Casey Affleck.

Intérpretes: Joaquin Phoenix, Antony Langdon, Carey Perloff, Casey Affleck.

Género: falso documental. Estados Unidos, 2010.

Duración: 108 minutos.

Provocador falso documental, broma siniestra sostenida en el tiempo y desarticulada tras el estreno, I'm still here se resiente de la puesta en evidencia de su tramoya. Si la reciente Exit through the gift shop de Banksy estaba acorazada frente toda sospecha sobre su veracidad, aquí el discurso pierde buena parte de su fuerza cuando el espectador sabe que Phoenix está dramatizando un espejismo de fracaso. Así, la película acaba convirtiéndose en inconsciente respuesta sofisticada al modelo popularizado por los Celebrities de Muchachada Nuí, donde la cultura de la fama se convertía en exacerbación de ese narcisismo medular que define nuestra época.

La secuencia en la que un videobloguero echa tierra sobre toda la previa trayectoria interpretativa de Phoenix es una de las más incisivas del conjunto. En el desenlace, no obstante, se apunta una interesante dirección que podría haber dado lugar a una película más perturbadora: una historia de padres ausentes y niños (grandes) desamparados que Affleck y Phoenix han preferido no contar (del todo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 2011