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Ola de cambio en el mundo árabe | La posición europea

La UE limita su reacción a pedir diálogo y elecciones limpias

Los ministros de Exteriores tardaron horas en elaborar un comunicado - Alemania deseaba más rigor con Mubarak, frente a Francia y Reino Unido

La Unión Europea se asomó ayer a las crisis de Egipto, casi una semana después del estallido popular, para emitir un comunicado de previsible inanidad en el que lo más sobresaliente es la petición de un diálogo para formar un Gobierno de amplia base que convoque elecciones limpias. Los deseos de algunos socios de poner distancia con Hosni Mubarak, como se hizo con el tunecino Ben Ali, se vieron frustrados por la incapacidad genética de la Unión de tomar medidas fuertes y, sobre todo, por el hecho de que Mubarak no ha huido.

Les llevó horas a los 27 ministros de Exteriores de la Unión, presididos por Catherine Ashton, elaborar el comunicado en que reconocen "las legítimas aspiraciones democráticas del pueblo egipcio", piden que sean atendidas sus quejas, reclaman un diálogo entre las autoridades y todas las fuerzas políticas e instan a esos actores a que pongan en marcha "una transición ordenada basada en un Gobierno de amplia base (...) que cree las condiciones para unas elecciones libres y limpias". Preguntada Ashton si la petición de elecciones libres supone un distanciamiento del presidente Mubarak, respondió: "Los egipcios tienen derecho a elegir su futuro. No nos corresponde entrar en la naturaleza de las discusiones".

Trinidad Jiménez: "En Marruecos es distinto, porque ya inició las reformas"

A algunos Gobiernos de la Unión se les hace duro de tragar el sapo de seguir sosteniendo a Mubarak y en las discusiones de ayer hubo división entre los partidarios de cortar por lo sano (a lo Ben Ali) y entre quienes abogaban por seguir contando con el hombre fuerte, a la sazón copresidente, junto a Nicolas Sarkozy, de la paralizada Unión por el Mediterráneo.

Una fuente comunitaria conocedora de las discusiones reveló que de los tres países grandes, que más activo papel están jugando en esta crisis, dos, Francia y Reino Unido, se inclinaban por el pragmatismo, mientras Alemania deseaba mayor rigor con Mubarak. Siendo la UE como es, se impuso el principio de cautela. No hubo referencia en el comunicado a Mubarak o su futuro.

La UE reitera "su apoyo a un Egipto democrático, pluralista y estable (...) consciente de su importante papel regional, además de compartir el objetivo de construir estabilidad, paz y prosperidad en el Mediterráneo y en la región de Oriente Próximo", señala el comunicado de los ministros, que también emitieron otro sobre Túnez en el que anunciaron la "imposición de medidas restrictivas contra personas responsables de desvío de fondos", una perífrasis para referirse el ex presidente Ben Ali y su mujer.

Los ministros trataron las revueltas populares de Egipto y Túnez, al menos en público, como fenómenos individuales, como si no fuesen fruto de profundas carencias estructurales. Que el virus de la rebelión popular puede extenderse a los países vecinos le parece obvio a los expertos y analistas, pero no a los ministros.

"La situación en Túnez y Egipto es claramente distinta de la de Marruecos, que empezó hace años un proceso de reformas", hizo notar la ministra Trinidad Jiménez. "Eso hace que no haya ningún tipo de riesgo" en Marruecos. El portugués Luis Amado sí apuntó que la reunión de ayer debía ser "el principio de una reflexión en profundidad sobre las relaciones de la UE y el mundo con la región". Según él, "hay que tratar la región en sentido amplio, y no país por país, porque lo ocurrido es estructural y profundo, con importantes consecuencias estratégicas".

En todo caso, la UE no da recomendaciones. "No son colonias europeas", dice Franco Frattini, ministro italiano de Exteriores. "Debemos seguir las aspiraciones populares. No ofrecer soluciones y que las adopten". Solo una vez caídos los dictadores se les incautan los bienes mal habidos o se les expulsa de los clubes a los que pertenecían, como hizo la Internacional Socialista con Ben Ali.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2011