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Ola de cambio en el mundo árabe

Gadafi rectifica y da ahora su respaldo a la revolución tunecina

Trípoli lanza un plan social por importe de 17.520 millones de euros

Muamar el Gadafi, el líder de Libia desde hace 42 años, no ha querido ir mucho tiempo a contracorriente de la opinión pública árabe y, acaso, de la suya.

Tan solo 10 días después de declararse "apenado" por el derrocamiento del presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali ha rectificado. "Estoy con el pueblo tunecino", repitió justo antes de anunciar un plan social para Libia.

Gadafi es visto en Túnez como la mayor amenaza exterior para su joven revolución. Quizá por eso el líder libio envió a principios de semana un mensaje apaciguador a sus vecinos tunecinos. Concedió una entrevista de media hora a la televisión privada tunecina Nessma que fue emitida el martes.

"Si el pueblo ha desencadenado una revolución, debe gobernarse él mismo", afirmó ante la cámara. "Solo puedo apoyar esa orientación si conduce hacia el poder de las masas", añadió. "No se puede ir contra la voluntad del pueblo tunecino". "No defiendo a la familia Trabelsi", la de la esposa del presidente Ben Ali, considerada como la campeona de la corrupción.

El líder libio dio su apoyo a Ben Ali al día siguiente de su derrocamiento

Gadafi formuló, sin embargo, a su manera, una doble advertencia a sus vecinos: "Tengo miedo de que la revolución del pueblo tunecino le sea robada", señaló primero. "Hay maniobras dentro y por parte de intereses extranjeros", recalcó sin especificar quién está detrás.

"Nada impide a los libios invertir en Túnez a condición de que la situación allí sea estable", añadió. Gracias a sus hidrocarburos, Libia es un país más rico que Túnez. Por eso, según Gadafi, 4,75 millones de libios -el 70% de la población del país- viajó a Túnez en los últimos tres años para hacer turismo y comprar.

Al día siguiente de la caída del régimen de Ben Ali, Gadafi pronunció el 15 de enero un discurso en la televisión libia en el que se lamentó ante los tunecinos: "Habéis sufrido una gran pérdida. No había nadie mejor que Zine para gobernar Túnez".

Cuando Gadafi pronunció esas palabras concluían en Libia, sobre todo en Bengazi, las protestas de miles de ciudadanos que reivindicaban viviendas, según informó el diario Oea, vinculado a Seif el Islam, el hijo de Gadafi.

A mediados de mes los manifestantes ocuparon edificios en construcción y saquearon las oficinas de varias constructoras extranjeras.

Dos semanas después Gadafi reaccionó aprobando un plan de desarrollo regional por importe de 29.000 millones de dinares (17.520 millones de euros). Su principal objetivo es construir viviendas a marchas forzadas.

Aunque es el más próspero y el menos poblado de los países del norte de África, los 6,5 millones de libios también ansían un cambio a la tunecina, según el exilio.

"Nosotros, los libios, tenemos la misma sed de un Gobierno responsable que nuestros hermanos y hermanas tunecinos", afirmaba el escritor libio exiliado Hisham Matar en una tribuna publicada la semana pasada en el diario británico The Guardian.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de enero de 2011