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La reestructuración financiera

El FROB usa como reclamo para atraer inversores una nueva reforma de las cajas

El fondo plantea modificaciones legales que incluyen la nacionalización parcial - El Gobierno prepara cambios legislativos y una recapitalización este mes

El mapa de las cajas de ahorros (en millones de euros).
El mapa de las cajas de ahorros (en millones de euros).

Tira y afloja entre las cajas de ahorros y el Banco de España. Y ciertas disensiones en los pronunciamientos del Gobierno. Economía ha asegurado que no ve necesarios cambios legislativos para tratar de acelerar todo el proceso de reestructuración de las cajas de ahorros; La Moncloa y el Banco de España, sí. El equipo de la vicepresidenta Elena Salgado, al igual que el lobby de las cajas, lleva semanas asegurando que la reforma aprobada el año pasado y la puesta en marcha del fondo de reestructuración financiera (el FROB) son suficientes para solucionar los problemas del sector. Una enmienda aprobada el miércoles en el Senado por todos los grupos parlamentarios avala esa postura. En cambio, La Moncloa y el Banco de España creen que hay que acelerar la conversión de todas las cajas en bancos y acometer su recapitalización, y con ese objetivo han iniciado contactos con el sector. Incluso han ido un paso más allá: en una reciente presentación ante los mercados, el FROB usa como reclamo para captar inversores las posibles "nuevas reformas legales", que abrirían la vía a la nacionalización parcial y temporal de las entidades de ahorro.

Las entidades necesitan más dinero para aprobar próximas pruebas

"El destino de todas las cajas es ser bancos", sostienen en La Moncloa

Pese a las reticencias de Economía, fuentes cercanas al Banco de España aseguraron ayer que la decisión está tomada: antes de fin de mes el Gobierno habrá aprobado un decreto ley con esos cambios. Y explicaron que habrá una segunda ronda de recapitalizaciones ante las tensiones en los mercados, cerrados a cal y canto para las cajas. La situación ha empeorado incluso desde los últimos meses de 2010, y especialmente desde la escalada de tensión sobre el sector financiero que supuso el rescate a Irlanda, a mediados del pasado noviembre.

"El destino de todas las cajas de ahorros es convertirse en bancos", aseguró tajante a este diario un portavoz de La Moncloa. Eso deja en suspenso la normativa vigente, que abre esa vía pero la considera opcional, no obligatoria. El presidente de la CECA, Isidro Fainé, ha denunciado esta semana las presiones del Ejecutivo y la negativa de las cajas a aceptar ese endurecimiento en la reforma. Pero la presentación del FROB -en cuyos órganos de gobierno son mayoría los consejeros nombrados a propuesta del Banco de España- no deja lugar a dudas sobre la voluntad del supervisor. Las cajas necesitan más capital. Este debería conseguirse "a través de inversores privados en condiciones de mercado", pero con el mercado cerrado bajo siete llaves el fondo abre la puerta a otras opciones: "Si es necesario, el FROB puede conceder un apoyo temporal para ayudar a las entidades a recaudar fondos de inversores privados". O, "en última instancia, el FROB podría aportar los fondos directamente, tomando una participación en las entidades de modo temporal", según el folleto presentado a inversores. Fuentes del fondo de rescate explicaron que esas propuestas están en condicional y que, en todo caso, "el FROB no legisla y la decisión final dependerá del Gobierno, del Ministerio de Economía".

La crisis internacional tiene una particular versión española, compartida con otros países como EE UU, Irlanda o Reino Unido: la explosión de la burbuja inmobiliaria, que en el caso español coincide con unas cifras de desempleo sin parangón en el mundo desarrollado. A medida que la crisis se prolonga, la fortaleza del sector financiero español se enfrenta a las dudas de los mercados por el alza de la morosidad, la exposición al sector inmobiliario y el elevado endeudamiento de cajas y bancos. Pese a las facilidades que da el Banco Central Europeo, las condiciones para refinanciar esa deuda no han dejado de endurecerse en los últimos meses. En especial en las últimas semanas: solo Santander y BBVA han conseguido salir al mercado a financiarse, pagando un alto coste por ello. Varias cajas tienen paradas operaciones de recapitalización ante ese estigma con el que los mercados señalan a España. El Gobierno cree que el riesgo país es tan elevado por la mala situación de las cajas; y las cajas opinan que es la deuda pública y la ausencia de reformas ambiciosas lo que está castigando al sector. Según Moncloa, la solución de ese rompecabezas pasa por acelerar la conversión de las cajas en bancos y por recapitalizar. Las cajas, en cambio, creen que bastaría algo de tiempo para concluir la reforma actual, por la que las 45 entidades del sector han puesto en marcha procesos de fusión que acabarán con solo 18 cajas.

El tiempo apremia. Al complicado calendario de vencimientos de la deuda del sector financiero -y del Estado- se une ahora la incertidumbre regulatoria y las persistentes dudas de los inversores. A finales de este mes está previsto que muchas de esas dudas se despejen, con la publicación del riesgo acumulado por las entidades financieras españolas en la vivienda. A raíz de esas pruebas -a las que en los próximos meses habrá que sumar las segundas pruebas de resistencia a toda la banca europea-, el Ejecutivo diseñará un traje a medida para cada entidad: desde desinversiones (venta de la cartera de participaciones industriales, como la reciente de Catalunya Caixa en Repsol) a préstamos del FROB, aportaciones de capital del fondo de rescate o incluso captación de recursos en el mercado si éste se abre para las más solventes. "Se está buscando el consenso, pero habrá cambios legislativos antes de fin de mes; nadie quiere acabar con las cajas pero la situación de los mercados, que han obligado a subir varios escalones las exigencias a estas entidades, fuerza a actuar con premura", según fuentes próximas al Banco de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2011