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La reestructuración financiera

Fondos extranjeros acechan a las cajas

Inversores institucionales especializados contactan con consultoras y bancos de inversión para realizar inversiones en el sector, pero a precio de saldo

El mercado puede ser durante más tiempo irracional que usted solvente: algo así decía Keynes. Las cajas españolas aseguran que han hecho los deberes, que las prisas del Gobierno por convertirlas en bancos no son buenas, que la tormenta pasará en cuanto culminen las fusiones. Y sin embargo los mercados desconfían, han cerrado a cal y canto el acceso a la financiación de las cajas y amenazan con estrangular al sector si el horizonte no se despeja una vez vaya avanzando el calendario de vencimientos de la deuda. La solución para acabar con las dudas pasa por una segunda ronda de recapitalizaciones con dinero público, para después buscar inversores que entren en el capital de las cajas. Esos inversores ya existen: fondos especializados de Reino Unido, Estados Unidos, Oriente Medio y China se han interesado por el sector español y sus activos, según distintas fuentes conocedoras de ese interés. Eso sí, "a precios de derribo", según las mismas fuentes.

Una misión de la CECA irá al golfo Pérsico a explicar el modelo de cajas

La patronal dice que no busca aún inversores sino vencer resistencias

Hay gran distancia con el precio al que las cajas abrirían su capital

El Gobierno quiere inversores privados que reduzcan la inyección pública

A pesar de todas las incertidumbres acerca de la regulación y sobre el impacto del pinchazo inmobiliario y de la crisis española en las cuentas de resultados de las cajas, las consultoras y los bancos de inversión que habitualmente colocan los activos de las entidades financieras en el mercado han recibido acercamientos por parte de inversores especializados interesados en las cajas españolas. Se trata de fondos de capital riesgo especializados en el sector financiero, además de otras instituciones de inversión de países emergentes, atraídos tanto por las redes de oficinas como por activos, su cartera de participadas o las actividades de bancaseguros. Hay consultoras y bancos de inversión tratando de posicionarse para detectar el negocio e intermediar en las potenciales operaciones.

El problema que encuentran quienes están al tanto de esos movimientos es la enorme distancia entre oferta y demanda, entre el precio que están dispuestos a ofrecer los inversores y aquel al que las cajas estarían dispuestas a abrir su capital.

Hay un precedente agridulce de ese tipo de operaciones: JC Flowers, un fondo estadounidense, acordó hace unos meses inyectar 450 millones de euros en bonos convertibles de Banca Cívica, una agrupación de cajas de ahorros. Esa operación se diluyó al final, aunque Christopher Flowers, fundador de la empresa, dijo en diciembre que esperaba reanudar las conversaciones. Banca Cívica fue uno de los siete bancos europeos, entre ellos cinco cajas españolas, que no pasaron las pruebas de estrés de la UE en julio. "No podemos permitirnos una segunda operación fallida si de verdad queremos encontrar accionistas para las cajas", indicaron a este diario fuentes próximas al Banco de España.

¿Cuánto dinero necesitan las cajas de ahorros? Las estimaciones abren un enorme abanico que va de los 10.000 a los 80.000 millones de euros para afianzar su solvencia, a la vista de lo que exige el mercado con su habitual puño de hierro para todo lo que tiene que ver con España en plena crisis del euro. El Estado ha inyectado ya algo más de 11.000 millones, aunque el fondo de reestructuración ordenada bancaria (FROB) podría llegar hasta 99.000 millones.

En condiciones de tensión, el deterioro de los activos del conjunto del sistema financiero español podría superar los 200.000 millones de euros. Para hacer frente a ese desgaste las entidades cuentan con provisiones específicas y genéricas (el dinero que los bancos reservan para hacer frente a la morosidad, por ejemplo) realizadas contra su cuenta de resultados. Además, en las fusiones de cajas se han realizado saneamientos contra el patrimonio por importe de 26.000 millones. A eso se suma el margen de explotación que siga generando el negocio. Y, si se ve que con eso no basta para mantener un elevado nivel de solvencia, serán necesarias recapitalizaciones. En las pruebas del año pasado se puso el listón en el 6% de capital de nivel 1. Pero el mercado, y acaso las pruebas de este año, ha pasado a exigir un 8%, lo que eleva notablemente las necesidades de fondos.

La clave, para el Gobierno, es evitar una situación como la de Irlanda, donde el rescate a la banca disparó el déficit público y acabó abocando al país al borde de la insolvencia. Para ello, el Banco de España y el Ejecutivo consideran indispensable que las cajas vuelvan a financiarse en los mercados y desean que consigan inversores privados que aporten colchones de capital. Eso parece muy improbable en este momento, al menos a precios normales: las dudas sobre las cajas en los mercados son formidables. "De ahí que al Banco de España le hayan entrado las prisas por acelerar la reforma del sector, la conversión de cajas en bancos y la recapitalización, medidas que podrían entreabrir la puerta a los inversores", afirma Alfonso García Mora, socio director de AFI.

El Ejecutivo y el Banco de España presionan para que las cajas muestren una mayor transparencia, apuntalen su solvencia y aceleren la reestructuración para poner de manifiesto la despolitización de sus órganos de gobierno. "Cuando la percepción de la realidad es mucho peor que la realidad misma, la mejor reacción posible es explicarlo con el mayor detalle", dijo el gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el 13 de diciembre. Las cajas llevan meses preparando el terreno. La patronal -la CECA- ha tratado de explicar el modelo de cajas en las principales plazas financieras, Londres y Estados Unidos, por ahora con escaso éxito. Y en un par de semanas hará lo mismo en varios países del Golfo Pérsico, y más adelante en China. "No se trata de buscar inversores, sino de dar a conocer el modelo de cajas para vencer resistencias", dice un portavoz de la CECA.

"El Banco de España está empeñado en la recapitalización rápida: ahora mismo eso solo es posible con dinero público. Pero hay un problema: elevar el core capital al 8% pone en el disparadero a buena parte de los bancos medianos cotizados. Dejaría fuera de los límites de la solvencia a bastantes entidades. El Banco de España da la impresión de haber iniciado una deriva fundamentalista contra las cajas: un desguace precipitado. Habría que sacrificar algo de tiempo a cambio de conseguir consenso", opina Emilio Ontiveros, presidente de AFI.

Para algunas entidades, en que la distancia con la insolvencia es muy corta, "no hay más remedio que meter dinero público antes de que haya alguna posibilidad de venta", concluye Ontiveros. Entretanto, algunos inversores empiezan a acechar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de enero de 2011