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Crónica:

La crispación de Arroyo de San Serván

El caso de la menor prostituida por su novio en un pueblo de Badajoz destapa la difícil convivencia entre los vecinos y los inmigrantes rumanos

Arroyo de San Serván

Arroyo de San Serván (Badajoz) no recuerda unas Navidades más tristes. "Van a ser muy amargas porque conoces a los implicados, a sus familias, a sus amigos". Así decía la propietaria de un establecimiento cercano a la vivienda donde presuntamente ha estado retenida la menor de 14 años, natural de Madrid, que fue secuestrada y obligada a prostituirse por el que, al parecer, era su novio, un chico rumano de 22 años.

La pequeña se marchó de su casa del popular barrio de Prosperidad (no de la zona de Serrano, como informó erroneamente un policía local), en el noroeste de la capital madrileña. Desapareció el domingo 3 de octubre. La denuncia de su madre pasó a engrosar la base de datos del Grupo de Desaparecidos de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV). Como se sabía su relación con un joven, todo hacía presagiar que estaban ante una "fuga domiciliaria", más que ante una "desaparición" forzada.

La muchacha era de un barrio popular de Madrid, no de Serrano

"Lo que queremos es que tiren de la manta", dice un grupo de mujeres

Pero la chica, según fuentes policiales, se encontraba retenida en el número 71 de la calle de la Sierra, de Arroyo de San Serván, a 200 metros de la vivienda de uno de los vecinos que, presuntamente, abusó sexualmente de ella, y que ayer fue enterrado, después de que el martes se quitara la vida de un disparo. Era uno de los cinco vecinos que, presuntamente, pagaron por mantener relaciones sexuales con ella. Los otro cuatro implicados se encuentran en libertad con cargos, mientras que cinco de los siete rumanos detenidos han ingresado en prisión. Todavía hay miembros de la familia rumana que siguen viviendo en el número 71. Increpan a quien hace fotografías y afirman que allí no ha pasado nada y que no ha estado retenida ninguna niña. Los vecinos dicen que no han visto a la joven, y que no sospechan que algo así estuviera sucediendo tan cerca de ellos, pero afirman que no se sabe cuántas personas viven en esa vivienda.

Ahora que su pueblo va a ser conocido por ser el destino del presunto secuestro y explotación sexual de una menor, piden que el Ayuntamiento actúe e investigue de qué viven muchas familias rumanas que están en el municipio. "Aquí es normal ver cómo muchos hombres rumanos se juegan grandes cantidades de dinero en las tragaperras, cuando se sabe que no trabajan... Y el dinero tiene que salir de algún sitio".

Las relaciones de los vecinos con la comunidad rumana nunca han sido buenas. "No nos gusta ver por las calles a los niños, que están desatendidos y sin escolarizar, ni cómo grupos de hombres se ponen en las puertas de los colegios a beber cerveza, sin que el Ayuntamiento ni la policía haga nada. Incluso un día tuvimos que llamar a una ambulancia porque una mujer estaba abortando en la misma puerta de su casa. Aquí pasan cosas muy raras y parece que el alcalde mira para otro lado", comentan unas vecinas.

Está claro que ahora las relaciones van a ser aún más tensas. "Pero que quede claro que nosotros no tenemos nada en contra de los rumanos, ni de otros inmigrantes que vengan con la intención de trabajar honradamente".

Los vecinos están expectantes. Han oído rumores de que puede haber nuevos detenidos. Pero "llegados a este punto lo que queremos es que se tire de la manta, es muy fuerte que estén implicados un concejal, otro que lo ha sido -Daniel Galván, que fue enterrado ayer- y un juez de paz, que tiene nietas de la edad de la víctima, entre otros", afirman.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 2010