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Zapatero pide cinco años de reformas para que España salga de la crisis

El presidente advierte que la economía española pierde competitividad desde 1996

"Llevamos dos años de lucha contra la crisis, pero necesitaremos cinco años para corregir los desequilibrios de la economía española. Cinco años al menos", dijo ayer José Luis Rodríguez Zapatero echando un jarro de agua fría sobre quienes pensaban que la salida del túnel está a la vuelta de la esquina. El problema de España, admitió el presidente, no es la crisis económica ni la especulación de los mercados, sino los problemas estructurales que, como la falta de competitividad, se han acumulado durante los últimos 15 años y que el colapso del sistema financiero en 2008 ha obligado a aflorar.

Aunque sigue sin despejar la incógnita de si se presentará a las próximas elecciones, Zapatero planteó en el Congreso un programa de reformas que abarca lo que resta de legislatura y buena parte de la próxima. Puntualizó que se trata de una "tarea colectiva", y no solo de un Gobierno "tenga el color que tenga". Por eso, llamó a todas las fuerzas políticas a lograr grandes acuerdos para "renovar los fundamentos" de la economía española, a partir del "hilo conductor" que supone el amplio consenso en torno al proyecto europeo.

Rajoy ofrece un pacto para evitar un fuerte recorte de fondos de la UE

Repita o no como candidato, Zapatero esbozó la hoja de ruta que, a su juicio, debería seguir quien ocupe La Moncloa durante el próximo lustro: garantizar la "estabilidad fiscal a largo plazo", un objetivo en el que inscribió la reforma de las pensiones; modernizar "instituciones laborales", que han demostrado una "rigidez crónica"; introducir reformas que propicien la competencia y reduzcan el corporativismo en estructuras y servicios profesionales; reducir las cargas administrativas y fortalecer la cooperación autonómica, para que no haya disparidad entre comunidades; alcanzar el pacto energético y consolidar el Estado de bienestar.

El último pleno vivió una especie de tregua navideña, que el líder del PP, Mariano Rajoy, comparó con las que acompañaban a los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia. Rajoy no solo bajó el pistón de las críticas al Gobierno, sino que adelantó el voto favorable de su grupo a la reforma del Tratado de Lisboa -para incorporar el nuevo mecanismo de estabilidad del euro- y ofreció un pacto sobre el marco presupuestario de la UE para el periodo 2014-2020, cuando España pasará a ser contribuyente neto de la Unión. Rajoy advirtió de que el mero "enriquecimiento estadístico" dejará a Galicia, Castilla-La Mancha y Andalucía sin fondos de cohesión y pidió al Gobierno que se adelante a la propuesta de la Comisión Europea para evitar que España sea la gran perjudicada por el ajuste del presupuesto europeo.

Zapatero recogió el guante y se ofreció a negociar un acuerdo que se plasme en una proposición no de ley. Calificó de "razonable y constructiva" la intervención de Rajoy y se mostró confiado en que su tono conciliador no fuera producto solo del "espíritu navideño". Eso sí, le hizo una puntualización: negó que España fuera, bajo el mandato de Aznar, el espejo en que Europa se miraba y le recordó que, entre 1996 y 2007, España perdió cada año competitividad. En concreto, la productividad creció un 0,4% anual con el PP; y un 0,6% con el PSOE. Mientras, la productividad europea crecía como media el 1,7% anual, y la de EE UU, al 2,2%; por lo que la brecha se agrandaba sin cesar. Ahí está el origen, según Zapatero, del endeudamiento y el déficit y no en su falta de reacción ante la crisis.

Reconoció haber tenido que reducir el gasto social -"es verdad que hemos hecho recortes, no voy a discutirlo, [pero] en mi opinión [son] muy limitados e imprescindibles", dijo- y defendió el retraso a los 67 años de la edad de jubilación alegando que no se trata de dar confianza a los mercados sino a "los españoles más jóvenes", a los que se garantizará el derecho a acceder a "pensiones cada vez más dignas".

La lista de las reformas estructurales

- La puesta en marcha de mecanismos que garanticen la estabilidad fiscal a largo plazo. Uno de los principales, según Zapatero, es la reforma de las pensiones, que el Gobierno se propone aprobar el próximo 28 de enero.

- La modernización de "instituciones laborales que han demostrado una rigidez crónica" y una "patología evidente". La reforma laboral, ya aprobada, está pendiente de desarrollo; así como la negociación colectiva.

- La introducción de reformas que propicien la competencia y reduzcan el corporativismo en estructuras y servicios profesionales. Algunas medidas en esta línea ya figuran en la Ley de Economía Sostenible.

- La reducción de cargas administrativas y la convergencia autonómica, para evitar el exceso de cargas a las empresas y la disparidad de requisitos entre comunidades.

- El pacto energético, para reducir su coste para las empresas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 2010

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