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Entrevista:MARÍA JOSÉ ESTÉVEZ | Madre denunciante | La investigación del robo de niños en España

"Quiero decirle a mi hijo que no lo regalé, que me lo robaron"

María José Estévez no recuerda con detalle lo que hizo ayer, pero sí es capaz de relatar como una película lo que sucedió el 3 de septiembre de 1965. Pero esta película no es de ficción. Es su vida. O, al menos, lo que ella rememora de su primer parto. "Tenía 21 años. Era mi primer embarazo. En San Fernando (Cádiz) me dijeron que me mandaban para la residencia de Cádiz porque mi niño era muy grande y podía haber complicaciones". Entonces, ese hospital en la capital gaditana se llamaba Zamacola. Para María José fue el inicio de una pesadilla. "Dos enfermeras me dijeron que el médico no estaba, que estaba en una despedida de soltero. Me metieron en una habitación y allí me dejaron medio dormida. Cuando desperté ya estaba casi de parto".

"Escuché algún llanto y pregunté por él. Me dijeron que no se oía nada"

Su relato se vuelve entonces más doloroso y su voz se estremece. "Era un bebé enorme. Tenía rizos. Moreno. ¡Qué guapo! Las enfermeras me decían que era muy guapo y pedí poder darle un beso. Pero no me dejaron. Me dijeron que no lloraba porque estaba muerto y se lo llevaron a otra habitación". Fue la última vez que lo vio. "Escuché algún llanto y pregunté por él. Pero me dijeron que no se oía nada, que todo era fruto del esfuerzo del parto. Que escuchaba cosas que no estaban pasando".

Era un niño muy deseado. "Yo no podía más que llorar. Mi marido y mi padre se daban chocazos con la pared. Ellos sí lo vieron. Se lo enseñaron al día siguiente. Les mostraron un cuerpo muy pequeñito sacado del frigorífico". Fue la confirmación de sus temores, pero la extrañeza aumentó cuando el frustrado abuelo quiso conocer los trámites para enterrar a su nieto. "Le dijeron que no. Que lo habían enterrado ya junto a la pierna amputada de un recién operado".

María José ha guardado esta película de terror en su mente hasta que un día, viendo las noticias, descubrió que existían más casos como el suyo y decidió denunciar. Ayer presentó su denuncia en la Fiscalía de Cádiz. Cree que su hijo puede seguir vivo. "Ya no me va a querer como madre. Seguramente ha podido ser más feliz que lo que hubiese sido conmigo. Pero quiero poder decirle que yo ni lo regalé ni lo entregué. Que a mí me lo robaron".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de diciembre de 2010