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El termómetro latino se calienta

La última edición de Miami Art Basel certifica la vitalidad del coleccionismo iberoamericano - La feria de Florida es el modelo de Arco para salir de su crisis

Miami Art Basel habla español. Y no (solo) porque en esta ciudad sea una lengua común, sino porque los cada vez más importantes coleccionistas latinoamericanos la han hecho suya. No falta ninguno a esta cita anual de primera categoría con el arte internacional. El miércoles pasado, a primera hora, cuando la novena edición de MAB se abría solo para ellos, los galeristas los esperaban ansiosos. La misión de recuperar ese interés para Arco, la feria madrileña, se perfila difícil aunque su nuevo director ha acudido a tomar nota e intentarlo.

El arte contemporáneo no parece demasiado afectado por la crisis. El año 2010 ha arrojado buenos resultados tanto en las subastas como en otras ferias internacionales. "Esperamos que Miami también siga esa tendencia", decía el miércoles Marc Spiegler, uno de los dos directores de la feria. "Nos fue bien en junio, en Basilea, y parece que esto empieza con buenas perspectivas". A última hora de la tarde del primer día ya había galerías, sobre todo las más potentes, que se mostraban satisfechas de las ventas. Y es que, a diferencia de otros momentos de boom del mercado (como la burbuja de los años ochenta), la especulación con las subidas exorbitantes de los precios del arte ha dado paso a una élite cada vez más amplia de compradores que intentan "construir" buenas colecciones. El arte es una inversión pero, sobre todo, se ha convertido en un símbolo de prestigio.

"Europa es clave y Madrid es la puerta", dice una galerista brasileña

Para quienes aspiran a tener colecciones importantes, la peregrinación a una feria de las dimensiones y el nivel de MAB es inexcusable. Las obras expuestas este año en los 250 espacios de galerías de 29 países guardan una tónica bastante similar. Sin ponerse de acuerdo, hay coincidencias en los trabajos de buena cantidad de los 2.000 artistas representados que llaman la atención. Por ejemplo, hay mucha escultura y, entre ellas, mucho realismo.

Si bien hay, como siempre, muchas piezas de los grandes artistas del siglo XX, se nota una disminución de picassos, por decirlo así, en favor de creadores más actuales. Mucha pintura, mucha fotografía y muy poco vídeo o instalaciones. Otro de los síntomas crecientes es el interés por representar artistas asiáticos, latinoamericanos y africanos.

La instalación que tiene actualmente el chino Ai Weiwei en la Tate Modern de Londres, tiene aquí su versión colmado. La galería Faurschou tenía en el suelo una montañita de pipas de girasol de porcelana, hechas y pintadas a mano una a una, como las de la instalación londinense. Media tonelada se puede comprar por 435.000 dólares. También se venden 100 kilos o cinco toneladas.

Aunque, si se habla de periferias, la región dominante, al menos en Miami, es América Latina. "Los latinoamericanos la sienten como su feria", dice Annette Schönholzer, codirectora de MAB, "es el gran momento tanto para sus artistas como para los coleccionistas". Galerías importantes, como la mexicana OMR se sienten tan a gusto que no se plantean, de momento, volver a Madrid. "Fuimos durante 15 años y los compradores españoles no son lo suficientemente arriesgados. Nos dejó de interesar", dice Cristóbal Riestra. Tampoco vuelve este año la argentina de Ruth Benzacar, que acudió durante 20 ediciones. "Nos gustaría volver, pero no podemos ir a tantas ferias", dice Liran Wilner. Opinión que comparte la brasileña Fortes Vilaça, que tampoco repite en Madrid este año pero que considera que "Europa es importante y Arco es la puerta de entrada para nosotros", afirma Marcia Fortes, "Carlos Urroz es inteligente y emprendedor, creo que Arco podrá recuperarse".

El director de la feria madrileña visita MAB y tiene programado un evento para los coleccionistas que serán invitados a Arco. "El éxito de Miami es bueno para todos", dice Urroz. "Para muchas de estas galerías latinoamericanas su primera feria fue Arco y solo después fueron invitadas a las otras. Arco debe tener el rol de servir de puerta al arte latinoamericano en Europa. A Madrid quizá no vengan tantos coleccionistas privados, pero sí muchos comisarios y directores de museos. Eso es interesante para artistas y galeristas. El coleccionismo público en España es muy importante, mientras en Estados Unidos las leyes incentivan la inversión privada".

España ha estado presente en Miami Art Basel a través de galerías como Juana de Aizpuru, Projecte SD, Polígrafa, Elba Benítez, Elvira González o la joven Maisterra Valbuena, de Madrid, invitada a la sección Art Nova. Ellos sí estarán en Arco y son optimistas. "Espero que se relance realmente, hasta los galeristas españoles estábamos desencantados", afirma. Su socio Pedro Maisterra considera que la oferta de arte en Miami este año es muy acorde con el gusto de los coleccionistas latinoamericanos: "Les gusta el arte más literal, por eso hay tanto arte figurativo. En ese sentido son bastante conservadores".

En Miami la feria se extiende por toda la ciudad a través de piezas de arte público, programas multidisciplinares, visitas a colecciones privadas y exposiciones en museos. Además hace calor, hay playa y mucho cuerpo de fiesta mientras el hemisferio norte tirita. La fórmula de su éxito no tiene muchos secretos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de diciembre de 2010