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CARTAS AL DIRECTOR

Wikileaks y el tráfico de influencias

Tal vez la consecuencia más importante de la última filtración de Wikileaks acabe por cobrar cuerpo en las próximas semanas o meses. Esta vez no se trata de los abusos, desmanes y hasta ataques injustificados con armas de fuego de la tropa destacada en zonas de conflicto; en esta ocasión lo que se ha ofrecido a la gente es el testimonio crudo y sincero de lo que de verdad se piensa y se hace en el cuartel general. Y eso es lo que más ha molestado: que alguien agarrara la cortina y le diera un tirón, dejando expuesta a la vista de todos la vergonzosa desnudez de quienes se ocultaban tras la pajarita y el chaqué.

Hace unos días afirmaba en este periódico Timothy Garton Ash que lo que desvelaban los documentos no era nada escandaloso, que solo mostraban "a unos diplomáticos que hacen el trabajo que les corresponde". Siendo así, y a la vista de las presiones e interferencias con los poderes soberanos de nuestro país, tendríamos que concluir que la diplomacia no es sino el tráfico de influencias de altos vuelos, y que, en justa equivalencia, también los traficantes de armas hacen el trabajo que les corresponde.

Los gobernantes afectados por la filtración se han apresurado a lanzar órdenes de búsqueda y captura contra el cabeza visible de Wikileaks. Y he aquí lo ilustrativo del caso: que utilicen los instrumentos legales de las democracias para defenderse de alguien que, por primera vez, pone en manos de medio mundo pruebas evidentes del cinismo con el que actúan sus gobernantes. La brecha acaba de abrirse y habrá que esperar a ver hasta dónde llega.- Salvador Medina Baena. El Puerto de Santa María, Cádiz.

Leo con una mezcla de fascinación y alarma las más recientes filtraciones de Wikileaks sobre política española publicadas en EL PAÍS. Fascinación: los diplomáticos norteamericanos afirman que "el omnipresente Aznar arrastra su larga sombra sobre todo lo que hace el Partido Popular". Alarma: el mismo Aznar afirma: "Si veo a España desesperada, quizá tendría que volver a la política".

Y me pregunto: ¿podemos esperar semejantes suculentas revelaciones sobre otro estadista jubilado pero en activo, Felipe González?- William Lyon. Madrid.

Pedir EL PAÍS en el quiosco a las siete de la mañana y ver la portada del viernes 3 de diciembre ha sido una de las experiencias más desagradables que he tenido recientemente. Sí, leer la insinuación del señor Aznar sobre su posible vuelta a la política, en portada a cuatro columnas, es aterrador.

Leer recientemente la presentación de sendas biografías sobre el señor Blair y el señor Bush ha sido también escalofriante. Y no, no se arrepiente ninguno, sino más bien justifican el error del sí a la guerra de Irak. Además, al parecer a alguno de ellos le faltó hasta tiempo para transforma la K en N e invadir Irán.

Y aquí tenemos a José María Aznar, que seguro que se cree dotado para sacarnos de la crisis y domesticar a los mercados. Señor Aznar, por favor, siga aprendiendo inglés en Estados Unidos. - Salvador Medina Baena. Fuenlabrada. Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de diciembre de 2010